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¿Elegirías volver a vivir tu vida? ¿Tu
carrera te brinda dinero pero no satisfacción? ¿Seguiste un mandato
familiar, no estás conforme y lo pones en duda? Para relacionar
satisfacción con la vida y el trabajo con la felicidad, la
Universidad Siglo 21 hizo una investigación que determinó que no
existían diferencias por sexo o edad y que tenía que ver más con que
si el trabajo desmotiva o si te sientes orgulloso y le aportas toda
la dedicación. El trabajo influye en la felicidad porque le volcamos
la vocación, que es nuestro mayor aporte a la sociedad. A veces
pasamos más tiempo allí que en el hogar. Y no esperamos sólo dinero
sino reconocimiento y si no se da, la frustración anula el deseo.
Sin embargo, por temor, nos aferramos a lo malo conocido porque lo
desconocido nos asusta. No es fácil cambiar, pero por ese temor
también se paga un precio enorme. No cambiar también tiene sus
riesgos ¿Quieres dar un golpe de timón? ¿Te animarías a hacerlo?
¿Estarías dispuesto a volver a empezar?
Mucho de lo que eres proviene de un
pasado que olvidaste. El ego
se construye a través de la adquisición de conocimientos, creencias
hábitos y experiencias. No tomar conciencia de eso te hace pensar
que eres eso que has venido experimentando. Descubrir la existencia
del ego, el "yo" impuesto por el medio, es un primer paso en la toma
de conciencia que hace despertar lo que permanecía dormido. Hasta
entonces podías ser más o menos feliz, pero la conciencia es la
presencia de lo que eres. Allí tu mente se conecta con su fuente
espiritual y puedes elegir por ti mismo.
Tomar las riendas.
Si tu mente no abreva en su fuente carece de señales que la
orienten, el ego vaga errante, tus emociones se disocian y los
éxitos son fugaces. En cambio ancladas al espíritu te brindan la
sensación de unidad, amor, integración y paz. La libertad puede
operar mal y originar un ego dividido. Fabricas una prisión que te
esclaviza y te aleja de tu verdadero ser. Esa moral se basa en
premios y castigos y te lleva a crear una identidad (ego) que te
permite desenvolverte socialmente, aunque sientas que todo es
mentira y experimentes la ausencia del amor.
El radar o la brújula.
Dejar de juzgarte y valorarte desde afuera, de imitar a la moda o a
los ricos y famosos inicia el proceso de cambio. Hasta aquí no
usabas la brújula sino un radar. Todo lo que daba sentido a tu vida
estaba afuera, desde donde se regulaba tu existencia. Al perder la
conciencia de la verdad, actuabas en piloto automático. Esto te
generaba vulnerabilidad, dependencia, reactividad e irritación.
Al ego hay que conocerlo y aceptarlo,
toda pelea desgasta. Debes agradecerle el haberte construido: ha
sido y es muy útil. Ha puesto energía y dedicación. Hay que
entender para qué sirvió y para qué no. En qué facilitó las cosas y
en qué te las trabó. Debes aprender a cambiarlo, después de todo el
ego es una construcción. Fue una construcción inconsciente y
automática, hecha sin haber prestado la debida atención.
Volver al pasado.
Hay deseos enterrados por los muchos
peligros que acechan a tus sueños más preciados. Son las críticas
de los demás, las falsas expectativas, la falta de apoyo o de
información. La buena noticia es que tus anhelos no han muerto,
están esperando que los reactives.
Debes averiguar qué es lo que te
detiene y ver la forma de romper el bloqueo. No es una tarea
sencilla porque van a aflorar mecanismos de defensa psicológicos
contra el cambio. Es como si tuvieras dentro de ti a tu peor
enemigo.
Debes aprender a seguir tus deseos.
Empieza por hacer aquello que te produce alegría sin herir a nadie,
sin afectar tu seguridad, o renunciar a lo importante. Lo que no se
usa se pierde por eso no debes postergar el cambio. El ejercicio de
vivir tu sueño lo mantiene vivo, lo reanima y lo fortalece cada día.
El viaje hacia tus sueños incumplidos debes comenzarlo ahora mismo.
Una operación diferida suele ser una operación perdida.
Al levantarse a la mañana observa qué
es lo que te ocurre ¿Sabes lo que quieres o repetirás una rutina?
Saltas ilusionado de la cama o te deprimes pensado que este será un
día más. Las personas más felices son las que saben lo que quieren y
creen que van a conseguirlo.
El miedo a la libertad.
La libertad te ofrece demasiadas opciones, es maravillosa, pero te
obliga a tomar tus propias decisiones. Pero la necesidad de
sobrevivir o vivir de algo termina muchas veces con tus sueños.
Dejas que la necesidad te guíe en vez de que tu sueño sea el que
cree tus metas.
Siempre aparecen voces internas
represoras de tus deseos. De niños recibes el mensaje de lo que
esperan de ti, muy pocos te decían que hicieras lo que querías. Te
adiestraron pero no te escucharon ni respetaron tus sueños. Amor y
respeto no son la misma cosa. Lo que debes hacer es eso que te llena
de júbilo. El que hace lo que le place se destaca. La suerte
proviene de la acción y no de la intención. La acción ayuda aunque
te lleve a equivocarte, porque experimentas los resultados y así
aprendes haciendo. Si tuvieras que saber antes de hacer seguramente
no harías nada.
Las resistencias al cambio.
Todas las personas importantes aparecieron porque hiciste algo, y
tener un plan te impulsa a conquistar el objetivo. Pero busca que el
plan se acerque a tu deseo. Logra que tu nariz apunte hacia lo que
quieres, que tu deseo sea el imán de tus actos. Sin explorar el
deseo no aparecerá. Pero hay algo que te detiene. Y aparece en
cuanto te pones en marcha, es la resistencia que te dice que los
obstáculos serán infranqueables. Pero actuar te hará reflexionar,
mejorará autoimagen, te hará generar nuevas oportunidades y
agudizará tu instinto animal.
Ir a lo seguro.
Conoces gente que lleva una vida apasionante, pero no es tu caso, tú
prefieres la seguridad del empleo. Obras con cautela y no te animas
a pegar el salto. Ten presente esos momentos en los que te falta
valor y piensas en la seguridad para tranquilizarte.
Para que tu vida despierte debes ir
detrás de tu deseo. Dices que no puedes correr una aventura pero
igual te asalta el fantasma de la huir de esto.
Son sueños escapistas, no verdaderos
sueños. Y confirman tu tendencia a ir a lo seguro. Son sueños
ligeros y sin profundidad, los sueños verdaderos te conmueven porque
emanan de tu genio interior. Los escapistas se prestan a la
divagación, pero son los reales los que te asustan aunque no sean de
riesgo, y entonces aparecen las excusas. Si dejas volar tu fantasía
sentirás que tu corazón late. Dedícale una hora al día.
Aprender y crear son cosas arriesgadas,
te acercan a lo nuevo y lo que has hecho es evitarlo. Cuando
incorporas el hábito de ver lo nuevo todo cambia. Incluso tu familia
colabora, te dejan hacer y hasta tus hijos colaboran preparando su
comida. El lema puede ser: “en esta casa todo el mundo consigue lo
que quiere”. Renuncia a algo para hacerte de tiempo. Halla la razón
que te produce miedo. La voz interior apela a la seguridad pero
todos somos de alguna manera vulnerables. Lo mejor es dar pasos
cortos, eso hará que las defensas no se enteren del cambio. Al
sentirte cómodo darás luego otros más audaces. Empieza por cambiar
tus comportamientos habituales. Haz una lista de cuáles serían
necesarios. Algunas personas logran grandes logros sin abandonar sus
empleos habituales. Einstein era empleado en una oficina de patentes
y le gustaba su trabajo.
Miedo al éxito.
No siempre retroceder es algo malo, muchas veces es un intento
deliberado de evitar que funcione la ley de Peter, la que dice que
una persona es ascendida a su nivel de incompetencia. A ese tipo de
éxito debes tenerle miedo. El miedo equivocado es el que sientes al
imaginarte como un triunfador en lo que deseas. Puede ser que
actives un mandato familiar o porque prefieres esperar a un salvador
que te rescate.
Tienes demasiadas opciones.
Eres bueno para varias cosas y eso te confunde. Puedes ser una de
esas personas a las que les atrae mucho lo nuevo o por el contrario
de las que gustan profundizar en algo. En el primer caso tienes que
organizarte para actuar en forma sucesiva en el tiempo.
Si te enfurece la rutina estarás
dispuesto a realizar un doble esfuerzo para lograr el cambio.
Advierte que aun las personas que viven vidas extraordinarias deben
realizar también las tareas ordinarias. No las consideres injustas,
vergonzosas o humillantes porque eso te lleva a la inmovilidad y a
descuidar tu calidad de vida. Einstein no se sentía humillado por
trabajar en la oficina de patentes. Y para eso hay que tener
paciencia. Y quizás lo que pase es que no haces lo suficiente para
triunfar. El furioso siempre buscan alguien que lo rescate y así se
prohíbe a sí mismo conseguirlo. Es como un niño de dos años enojado,
que llevas dentro de ti y que quiere imponerse a toda costa. Realiza
una limpieza a chorro para llegar al origen de tus sentimientos. El
niño no podrá solucionar las injusticias pero te abandonará y te
permitirá así realizar tus sueños. Lleva al adulto que eres hasta el
rincón de su infancia. El furioso debe hacerse adulto. Debes
aprender a planear y a disfrutar de lo que deseas y no a que el
éxito llegue por casualidad. Lo opuesto a la rabia es la paciencia,
pero el que espera desespera.
Arenque ahumado.
Hacérselo oler a un sabueso es la forma
de hacerle perder el rastro. En tu vida personal significa
introducir una pista falsa que cambie tu atención y que te aleje de
tu sueño, al tornarlo supuestamente imposible. El corazón tiene
razones que la razón no entiende. Debes seguir luchando no dejes que
una razón te diga lo contrario de lo que sientes. Las razones te
llevan a conclusiones pero son las emociones las que producen tus
actos. Es un sistema de supervivencia que tiene miles de millones de
años. Nunca te alejes de lo que deseas aunque te parezca
inalcanzable. Comienza por ordenar tus prioridades. Si tienes
hambre debes comer, si tu mente está vacía debes aprender. En todos
los casos debes hacer algo para obtener resultados. Analiza cuando
algo se acaba, puede ser una pista falsa. Lo que parece terminado
quizás todavía puede renacer. Examina de nuevo la cuestión, antes de
abandonar un sueño debes prescindir de tu orgullo y dejar que hable
tu corazón.
El orgullo es un pobre sustituto de una
dignidad sincera y abierta y es una admirable fuerza interior que
debes usar. No aceptes demasiado pronto dejar el barco. No hables
con resentimiento, usa el sentido común. Cómo ejercicio de
imaginación busca 10 razones por las cuáles no es posible. No podré
porque: …. Escribe tus razones. La negatividad tiene más poder
cuando se oculta dentro de ti.
No falles al planear o planeas fracasar.
Fíjate en qué errores fuiste cometiendo que te llevaron a esto, ¿te
comportaste como una máquina? No renuncies demasiado pronto, ya sea
a un amor no correspondido o a una relación de padrinazgo. Puedes
cambiar al otro si insistes. Sentimientos heridos por comentarios
tontos, sensaciones confusas que llevan a errores corregibles.
Diseña tu plan de acción.
Crea tu grupo de éxito.
Si estás solo quizás no puedas avanzar demasiado, la reflexión
conjunta ayuda a aclarar las ideas y recibir otras impensables para
el que está con el problema encima. A la gente le encanta ayudar a
quien quiere superarse. No importa de quien sea la idea siempre que
no sea siempre de uno mismo. Prepara la reunión con gente diferente,
a veces un extraño puede ser muy valioso. Expone tu situación y pide
sugerencias. Primero que llegue la tormenta de ideas y luego la
censura que haga pedazos cada idea.
Lista las ideas, no hay sugerencias sin
mérito. Cada uno puedes ser sujeto de una tormenta y de su posterior
censura. Has ido construyendo tu grupo operativo de apoyo, podrás
consultarlo en la puesta en práctica de alguna de las ideas,
traducida ahora en objetivo. Consulta a tu grupo en forma concreta
cada vez que sea necesario. Cuando plantas una semilla en tu jardín
no te quedas esperando que germine, tienes que llevar acabo alguna
otra actividad. Un segundo objetivo te hará más paciente. Siempre
cuenta con tu grupo de éxito. La esperanza es lo último que se
pierde y hacer algo en su dirección hará tu vida más agradable. Y si
por algún motivo fracasa, quien te quita lo bailado y lo aprendido.
Con un corazón fortalecido reflotarás nuevos sueños. Cuando una
puerta se cierra se abre un portón. Al corazón no le gustan las
tareas inconclusas ni los abandonos prematuros, cuando hayas jugados
todas las piezas, recién podrás decir el juego ha terminado y tu
corazón se sentirá libre para empezar de nuevo.
El comienzo es importante.
En la desdicha se pueden cerrar los ojos, inspirar y percibir la
presencia que se oculta, enfocar la atención en el presente, ver que
las cosas no son como parecen. Así aparecen dos presencias.
Descubrir cuál es falsa es el principio. No hay que correr, sólo es
cuestión de observar y tomar conciencia. De pronto descubre con cuál
pierdes la identificación y la abandonas. La mejor forma es que
caiga como caen las hojas secas. A las hojas secas se las lleva el
viento. Las técnicas de meditación permiten desprenderse de esa
construcción y lograr otro estado de consciencia. Pero es difícil
desprenderse del ego, hay que dejar de ser su víctima y aprender a
manejarlo.
Conócete a ti mismo.
Construir la verdadera identidad consume energías pero es peor la
falsa identidad, asumir como propios planes ajenos, eludir
compromisos, diferir la solución y caer en la parálisis por exceso
de análisis. Para evitar que, como dijo Rousseau: el hombre nazca
libre y sin embargo por todas partes se lo encuentre encadenado, hay
que dominar la metodología que te permite convertirse en el
arquitecto que diseña su propio destino. El creador innovador es el
mejor imitador de Dios en la tierra. Aprende a convertir tu espíritu
en materia. Atrévete a triunfar.
Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).
Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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