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Edison dijo que “el
genio es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración”. Esta
frase se conecta con otra de Sarmiento: “La letra con sangre entra”.
Según los avances de las neurociencias los cerebros se parecen
cualquiera sea el país donde se nace, y su rendimiento varía según
la educación que se recibe. Hay un tipo de memoria semántica basada
en el conocimiento adquirido y otra episódica basada en la
experiencia.
Según esta hipótesis se
podría descartar la existencia del genio de nacimiento porque los
resultados dependerían del contexto ¿Qué es entonces lo que produce
la diferencia? En el marco de la teoría de las inteligencias
múltiples se supone que todas las personas poseen en diferente
medida un tipo de inteligencia especial. Por eso es muy importante
investigar esa inteligencia porque es la que genera todas las demás.
Es la inteligencia vocacional que se descubre a través del
autoconocimiento de la misión personal que es la que cada persona
puede aportar en su paso por el mundo. Confirmando la hipótesis que
lo genial requiere entrenamiento es obvio que, al descubrir la
pasión, dedicaremos más tiempo a la actividad, a transpirar como
decía Edison o a hacerlo casi sin despeinarnos, porque trabajando en
lo que nos gusta las horas vuelan casi sin darnos cuenta.
Estado de Flujo.
Ser un genio o un hombre común
depende del grado de inteligencia emocional. Es la que surge cada
mañana al despertar entusiasmados o angustiados por nuestro trabajo.
Las emociones positivas construyen la aptitud para vivir y le dan
inteligencia a la pasión.
Mientras que el animal
se mueve por instintos, el hombre es un animal de costumbres. El
hábito es su patrón. Sus malos hábitos son vivir en un pasado sin
retorno, esperar lo que nunca llegará, lamentar lo que no tiene
remedio, desear algo y no hacer nada para obtenerlo. Para cambiar
hay que advertir y superar la costumbre: “el feedback con la
realidad impide que el error se convierta en hábito”. Prestar
atención, es la condición.
Cómo se logra la pasión. Tener
una visión clara y magnética del futuro deseado, es la forma que
tiene el porvenir de ayudar en los cambios. El pasado aporta el
saber, el método suma el “cómo”, la habilidad de hacer y la actitud
aporta la inteligencia emocional como motivación, ganas e
iniciativa. Es en el presente donde debemos colocar el ideal en la
mente, en el corazón, y perseverar. Se cosecha lo que se siembra y
relacionando el objetivo con otras metas valiosas se genera la
sinergia. Creer que algo es posible hace que la fe mueva las
montañas (Yo creo de creer). La idea (Yo creo de crear)
es el faro que ilumina y debe estar impregnada de afectos. La
voluntad es el timón y el motor es la emoción. Para conquistar el
estado de flujo hay que estimularlo en la memoria y darle prioridad,
comprar la idea, quererla, planearla, ejecutarla y controlarla.
Planeamiento y control. El
plan es el vehículo que lleva los sueños a la realidad, la hoja de
ruta que indica qué hacer, para qué, por qué, dónde, con quién, con
qué, cómo y cuándo. Es el modo de cambiar con estrategia: ¿Dónde
estaba, dónde estoy, dónde quiero estar, cómo lo haré?
El primer acto marca la
disposición, el entrenamiento hace al hábito y lo perfecciona. La
ventaja del hábito es que no pide permiso a la voluntad. La
desventaja es que es neutral: los hay buenos y malos. De chicos
formamos los hábitos y luego ellos nos forman.
El hábito del estado de flujo. Por
eso hay que formar los buenos hábitos en los aspectos claves:
decisión, justicia, concentración, memoria e inteligencia. La
relación entre memoria y hábito es evidente, lo que se hace hábito
demuestra una memoria perfecta que se repite sin esfuerzo. El hábito
facilita obrar con facilidad, el recuerdo navega mientras busca, el
hábito actúa en el presente sin que nos demos cuenta de su
presencia.
El hábito multiplica y
simplifica el contacto con la realidad, acelera. Sin hábitos
tendríamos que pensar hasta para respirar, caminar, leer o hablar.
El hábito en cada repetición mejora y
se relaciona con el cuerpo que entonces se acomoda. El buen hábito
da placer y alegría porque permite acceder al deseo. Al hábito hay
que motivarlo para romper las resistencias, sin motivación el hábito
no se consolida, y sólo queda como una puerta abierta: motivación y
repetición son los agentes del hábito. Para adquirir el hábito de
hacer las cosas bien hay que lanzarse de lleno y sin admitir
excepciones, empezar de inmediato, y realizar una gimnasia diaria.
La efectividad se alcanza cuando se logra el estado de flujo
de productividad máxima, que no implica
sacrificio, sino un rendimiento óptimo que
potencia las aptitudes naturales. Es
una sensación de control mental de las emociones al servicio del
objetivo, donde desaparece la conciencia de uno mismo y se abandonan
las preocupaciones. Entonces la conciencia se funde con el hacer que
se vive como recompensa, se deja de lado la reflexión, se siente una
sensación de plenitud, las respuestas se ajustan a las exigencias y
las emociones se activan y se alinean.
Es
un entrenamiento de la atención y de la energía psíquica. Una vez
reconocido puede ser usado a voluntad, mediante un anclaje
psicofísico, para poder así transferirlo y aplicarlo
progresivamente en todo lo que hacemos.
Mnemotecnia: la técnica de la memoria.
Memoria es la capacidad de ingresar, retener, recuperar y utilizar
la información adquirida. La mnemotecnia es una técnica para
recordar mejor.
Su
origen
se remonta a épocas anterirores a que se crearan otras formas de
archivo. Se desarrolló la mnemotecnia para vencer al olvido y
floreció hasta el invento de la escritura. Los antiguos distinguían
la memoria natural de la artificial. Esta última se usaba en los
discursos. El golpe final a la mnemotecnia fue dado por la
invención de la imprenta. Desde entonces se convirtió en un
artificio sin utilidad práctica. Las culturas se conservaron
a través de la palabra escrita, y la memoria perdió su rol
principal. La memoria que fue al principio la defensa contra el
olvido; no pudo defenderse de la escritura.
Hoy existe una prótesis artificial
llamada google, la gente no cree necesario memorizar algo porque
todo lo puede encontrar fácilmente colocando lo que desea recordar
en el buscador.
Simónides
que vivió en el año 477 a.C
fue invitado a un banquete. Le avisaron que había dos jóvenes
esperándole fuera. El poeta se ausentó y salvó su vida ya que el
techo del lugar se cayó aplastando a los asistentes. Simónides, tras
el desastre, logró identificar a todos los irreconocibles cadáveres
del banquete porque recordaba exactamente donde estaba sentado cada
uno. Mediante un recorrido visual, había memorizado la ubicación
de todos. A Simónides se le considera creador de la mnemotécnica
visual, en concreto de los famosos Palacios de la Memoria, lo que se
conoce también como la técnica de los lugares.
El método consiste en tener “in mente” un lugar que se conozca con
todo en detalle y visualizarlo. Podría ser una casa o un recorrido
que se hace habitualmente y sintetizar los puntos principales, de
manera que se pueda numerar a cada uno. Por ejemplo adjudicar el 1 a
la puerta de entrada, 2 al living, 3 al balcón, 4 a la cocina, 5 al
baño, 6 al dormitorio principal, 7 al dormitorio más pequeño, 7 al
guarda ropa, 8 a la ventana. La técnica consiste en tener
memorizado ese recorrido y asociar luego cada cosa que se quiera
recordar.
Suponga que las palabras a recordar son: cocinero, lámpara,
invitados, elefante, reloj, auto, pelota, remera y martillo. Ahora
aplique la técnica: Imagine al cocinero en la puerta de entrada, una
lámpara gigante en el living, vea a varios invitados conversando en
el balcón, un elefante en la cocina, un enorme reloj de pared
ubicado en el baño, un auto rojo en el dormitorio principal, una
enorme pelota en el dormitorio más pequeño, la remera colgada en el
guarda ropa, y el martillo golpeando la ventana. Ahora intente
recordar las 8 asociaciones sin leer el texto. A Simónides se le
ocurrió la técnica porque identificó los cadáveres recordando el
lugar en el que se habían sentado. Razonó que se podía recordar
cualquier grupo de objetos (o de personas) agregando imágenes a una
ubicación específica y ordenada.
Los palacios mentales
pueden crearse en cualquier lugar bien conocido. Hay muchos lugares
que cualquier persona conoce muy bien y podría utilizarlos como
palacios mentales específicos para las cosas que quiere recordar a
corto plazo y dejar otros para cosas que quiere recordar para
siempre, o bien para temas específicos. No hay que tener ningún don
especial: cualquiera puede aprender a hacerlo.
La curva del olvido.
Olvido y memoria no son tan enemigos
como se supone, son
funciones complementarias y a la vez competitivas que ocurren en un
territorio común. El olvido es funcional para
evitar la sobrecarga del sistema, pero también suele impedir
recuperar un recuerdo clave.
La mayor pérdida de
memoria se produce dentro de las ocho horas del suceso. En los
30 días siguientes la disminución es proporcionalmente más leve.
Para contrarrestar el efecto caída es necesario que la revisión se
efectúe dentro de las ocho horas. Conviene diferenciar el repaso
mecánico basado en la repetición,
de la reconstrucción activa. Las huellas en la memoria se
profundizan con un enfoque activo. El test de Einstein para
comprobar su propio conocimiento y capacidad expresiva era
explicarle a su abuelita y si ella lo entendía era la prueba de que
él sabía.
Para activar las
neuronas es muy importante cómo se sembró, "no hay una segunda
oportunidad para la primera impresión". Por eso es importante dejar
pistas potentes para facilitar la evocación, regar el camino de la
memoria con miguitas de pan como las que arrojaron
Hansel y Gretel para asegurarse el camino de regreso. Otra clave es
armar bien el almacén de la memoria con un mapa jerárquico de los
conceptos.
A veces al " tener algo
en la punta de la
lengua", esforzarse puede ser contraproducente. Por el contrario, si
se emite una buena señal y se deja actuar al inconsciente, el
recuerdo retorna sin darnos cuenta, como en
la resolución creativa de problemas. La curva del olvido se puede
manejar. La memoria es un sistema que se construye. En ese contexto
el método de los repasos cumple con este principio: “lo que no se
usa se pierde".
¿Sabemos usar el cerebro? Para
mejorar la memoria tener el hardware en buen estado no alcanza, si
no usamos un buen software, porque no aprendimos a usar el cerebro,
lo dejamos operar en piloto automático, al 10% de su capacidad
potencial. El Funes el Memorioso, el del cuento de Borges, no podía
olvidar y el peso de sus recuerdos lo llevan al suicidio porque no
pudo soportar el peso de la memoria. A la persona común lo afecta la
tendencia contraria, la que mide la curva del olvido. Cada 8 horas
se borra la información que no se pudo guardar. La memoria de Funes
no puede aplicar el principio de selección, todo le da igual, es una
memoria que acumula sin inteligencia. Aprender es justamente
modificar la memoria. La neuroplasticidad es una de las
características del cerebro humano. Con la memoria aprendemos y al
aprender la modificamos.
Hay que tener cuidado con la mala praxis de la mnemotecnia, la
principal es no acumular basura, porque si basura entra basura sale
de nuestro cerebro al pensar, al comunicar y al actuar. La técnica
de los lugares también tiene sus peligros y defectos. Si se asocia
cada recuerdo a conservar y es colocado en el mismo lugar que otro
existente, uno de los dos va a desaparecer. Por otro lado la técnica
de buscar lugares es engorrosa porque habría que tener muchos “in
mente” como para usarla en gran escala. Pero de cualquier modo,
usarla a pequeña escala sirve para detectar las ventajas de
potenciar la
memoria utilizando técnicas muy antiguas sin tener una memoria
natural excepcional. Que la tecnología sube por el ascensor y el
hombre por la escalera da cuenta la siguiente noticia:
Un olvido de los pilotos españoles del avión de Air Algérie, originó
el accidente de julio de 2014 en Mali, que costó la vida a 116
personas. El análisis indicó que la tripulación no activó el sistema
de descongelación de las sondas de presión, situadas en la parte
delantera del avión. El avión iba con destino a Argel,
cuando alcanzó los 9.500 metros los tripulantes activaron el piloto
automático. Pero como se habían olvidado de activar el sistema de
descongelación, el piloto automático recibió información errónea, lo
que lo llevó a disminuir la velocidad del aparato, que dejara de
planear y descendiera bruscamente.
La falla fue doble: no hubo tampoco una maniobra de recuperación de
la caída libre por parte de la tripulación y el avión se estrelló
contra el suelo a una gran velocidad.
Las fallas de la memoria.
Cuando alguien siente fallas en su
memoria no sabe a quién recurrir. Suele comenzar con el médico o el
neurólogo y se impresiona cuando le dicen que está todo bien, pero
sus problemas persisten. Entonces recurre al psicólogo pero cuando
le recomienda el psicoanálisis, la persona sabe que no es un método
rápido ni fácil. En muchos casos se obtienen buenos resultados con
el enfoque cognitivo, aprendiendo a usar el cerebro como si se
tratara de una computadora. Si una persona no sabe cómo funciona lo
suele usar en forma muy primitiva. La principal computadora que
tiene un ser humano es su cerebro y es su responsabilidad aprender a
usarlo para estar mejor y para aumentar su productividad. Es
interesarte saber que no se han registrado casos de Alzheimer en
ajedrecistas famosos. Como somos lo que recordamos la mnemotecnia,
el entrenamiento neuronal, la meditación, el control mental, y otras
aplicaciones de la neurociencias a la educación del cerebro, deben
combinarse para lograr del entrenamiento de la memoria que es la
clave del progreso de las personas y de la sociedad.
Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).
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