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Facundo, Civilización o barbarie fue un
libro escrito por Sarmiento en 1845 donde
proponía el diálogo entre civilización y barbarie como el conflicto
primordial en la cultura latinoamericana. Esta polémica comenzó en
el periodo colonial y continúa hasta el presente.
La civilización actual corre el riesgo
de seguir el destino de las que desaparecieron bajo el peso de su
propia complejidad. Si bien tenemos una tecnología superior y
conocemos las causas de sus caídas, la misma tecnología puede
volverse hoy en contra como consecuencia de tendencias destructivas
e imprevisibles, y por la complejidad creciente del planeta por la
interacción entre fenómenos locales y globales y por una población
que crece mucho y que debe hallar el modo de sobrevivir.
Desconocemos cuál es la solución pero estudiando cómo mueren las
civilizaciones, debemos evitar que nos suceda lo mismo. La
adaptación a los desafíos que ponen en riesgo su existencia
requieren un cambio en la educación.
La
educación no es una preocupación que esté en el tope del interés de
los argentinos. Sarmiento decía que el problema de la educación es
que el que no la tiene no la reclama, porque desconoce su valor. Su
demanda es inversamente proporcional a su necesidad. La revolución
educativa que busque la independencia de las personas y de los
países debe ser un requerimiento social permanente y un compromiso
de todos.
Educación,
política de estado.
Es el compromiso que hace falta, porque sin educación no hay
desarrollo económico, humano o social, ni se puede llegar a la
pobreza cero, a la derrota del narcotráfico y del terrorismo. Los
cerebros nacen iguales en todo el mundo lo que hace la diferencia es
la educación que reciben. Para verlo con claridad podemos comparar
la educación en Finlandia, Japón y
Argentina. No conocer la causa del problema puede ser la causa
principal. Si un país rico como Argentina fracasó, conviene estudiar
su sistema y compararlo con algunos países que están en los primeros
puestos de la educación mundial, según el estudio Pisa de OCDE, que
mide el rendimiento de los estudiantes de 15 años en ciencia,
matemática y lectura,. También interesa saber cómo hizo Argentina
para estar entre los último. En economía hay países con pocos
recursos naturales que se hicieron potencias Argentina potencia de
los años 20 del siglo XX se convirtió en una fábrica de pobres.
Finlandia hace 15 años cambió de rumbo haciendo de la educación su
política de estado. Ahora para ser maestro hay que tener título
universitario, para estudiar no hay que ser rico, todos tienen
igualdad de oportunidades. Japón fue destruido en la 2da guerra
mundial pero estudió cómo se fabricaban los productos en el mundo,
los mejoraron y redujeron sus costos. Así transformaron una isla sin
recursos en la factoría de productos elaborados más grande del
mundo. La cultura del ejemplo es la mejor escuela, si todos
progresan, si aprenden a aprender, si un proyecto país es la guía,
si eligen a los mejores gobernantes, si la transparencia suplanta a
la corrupción; se instala en la sociedad un círculo virtuoso de
desarrollo.
Desarrollo no existe sin capital social. Desarrollo no es lo que
tenemos sino lo que hacemos con lo que tenemos.
Hoy vivimos en un mundo en el que se crean nuevos trabajos todos los
días. Un chico de hoy tendrá a lo largo de su vida 7 empleos, 5 de
los cuales aún no existen. No podemos prepararlos para eso, pero
podemos formarlos para que aprendan a disfrutar de tal incertidumbre
y para que salgan a crear esos empleos.
Ciudadanos del mundo global.
Este mundo se vuelve cada día más
complejo y seguirá cambiando cada vez más rápido. Para sobrevivir se
necesitará la colaboración mundial. Todo lo que tenemos -comida,
edificios, dispositivos electrónicos- requiere de la colaboración de
todo el mundo. Si esa conexión colapsa, las consecuencias de no
poder adaptarnos para trabajar colaborativamente serían desastrosas.
Si retrocediéramos a cómo estábamos
hace 100 años no se podría mantener a la población actual de 7000
millones de personas, sino a 2000 millones. Si volviésemos a la Edad
de Piedra, el máximo que podría soportar el planeta sería 300
millones. Debemos cambiar la educación para afrontar los desafíos
del siglo XXI, porque el principal riesgo es que nuestra
civilización colapse. O generamos un avance que permita una forma de
vida colectiva o colapsaremos como civilización. No va a ser mañana,
sino que puede pasar 50 años, pero el siglo XXI sin dudas es el
decisivo.
Todo lo
que se aprende hoy será obsoleto en 10 años.
El Foro Económico Mundial predijo que los puestos de trabajos más
prominentes en 2015 no existían en 2005. La educación debería
abarcar también el ciclo de vida de las personas hasta los 100 años.
Deberán estar activos y la educación no los prepara para eso. Los
ciclos educativos deben ser más cortos y contener nuevas habilidades
y una nueva alfabetización tecnológica. Ya no hay tareas tipo, sino
que todas son creativas. Tampoco se pueden trabajar en soledad, sino
en equipo. No se trabaja sólo con máquinas, sino con seres humanos y
eso demanda sensibilidad emocional. Deben cambiar los contenidos, y
crear una educación continua para toda la vida.
Hay que
aprender a procesar información.
Hacer síntesis informativas será una habilidad requerida para
descomprimir la presión que crea estar online todo el tiempo, lo que
produce hiperactividad y déficit de atención. Cada vez habrá más
pantallas con las que interactuar y hay que saber cómo manejar y
filtrar datos. Se precisa entrenar al cerebro para lograr la
atención consciente y la conciencia plena. Esto no se enseña hoy en
día.
Educación dual.
En países como Alemania existe la educación dual donde los
estudiantes pasan la mitad del tiempo aprendiendo y la otra
practicando en el trabajo. No es posible preparar para empleos que
aún no existen, pero sí se los puede formar en destrezas de
pensamiento que los ayuden a dominarlos o a crear su propio trabajo.
Podemos formarlos para saber responder a la adversidad y a los
desafíos, a ser más adaptables y flexibles, a aprender lo nuevo y a
olvidar cosas que no son útiles. El cambio no radica en formar
jóvenes para que busquen un empleo, sino logrando que vayan de la
escuela al trabajo, para aplicar lo aprendido. La otra manera es
tomar problemas del mundo real y volver con su solución.
La brecha de habilidades.
Es la diferencia entre lo que buscan las empresas y lo que saben
hacer los trabajadores. Las Asociaciones de Habilidades solicitadas
estudian dónde hay mayor déficit y arman Programas de Aprendices que
capacitan en
módulos específicos. Es un paso necesario para paliar el desempleo y
para crear empleo joven ya, mientras esperamos los frutos de la
revolución educativa pendiente.
El juego
permite desarrollar competencias.
Los
formatos más usados en la educación y la interacción social serán el
juego y el trabajo en equipo. Más allá de que es motivante, el juego
permite ejercer diferentes roles y desarrollar competencias que no
tenemos en nuestras actividades rutinarias. Para tener éxito es
necesario interactuar con distintas personas y para eso hay que
entenderlas.
Inteligencias Blandas.
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo indica que la
educación formal está “desconectada” y no enseña las habilidades que
los empleadores valoran. Se destaca la falta de habilidades
socioemocionales, como la capacidad de tomar decisiones, el
pensamiento crítico, la responsabilidad, la empatía, la
planificación, saber formular objetivos, dominar estrategias de
trabajo y tener fortalecida la autoestima. A los empresarios les
gustaría enseñarles su tarea pero que, los que lleguen, sean jóvenes
responsables y disciplinados, que crean en valor del trabajo y del
esfuerzo, y que vayan todos los días a trabajar. Lamentablemente
esas competencias “blandas” no las aprenden en la escuela. Esas
virtudes especiales incluyen capacidad de expresarse, de
desenvolverse en diferentes contextos sociales, incluso hasta cómo
vestirse.
Hay un
“desacople” entre lo que la escuela enseña y lo que el mercado
necesita, una disociación entre la educación y el sistema
productivo.
Más grave
todavía es la intolerancia.
Hoy se celebra la
pluralidad, pero el diferente la sigue pasando mal o peor porque el bullying –
modalidad de burla potenciada– ha hecho las cosas más duras. Lo
diferente asusta, hace temer la expulsión del grupo, como si se
penalizara al que quiebra el pensamiento único. Ponerse en los
zapatos del otro debería ser una clase de rol playing, que
los chicos que protestan por: otra vez sopa, vayan al comedor de una
escuela precaria. Que el pibe que se burla del gordito escuche la
soledad que genera sin apoyarse en la cobardía del montón. Aprender
que el dolor que se provoca siempre vuelve, aunque no sea de forma
directa.
El atacante de Munich del 23 de julio
de 2016,
David Ali Sonboly, nació en Munich.
Sus padres llegaron a Alemania en los 90 como asilados. Esa
condición de inmigrante parece haberlo marcado. Las puntas que
investiga la policía tienen que ver con el maltrato de sus
compañeros de escuela, era víctima de acoso escolar y llevó
a cabo esta matanza para vengarse.Tiempo
atrás, en medio del hostigamiento cotidiano, Sonboly dijo a sus
compañeros del colegio Alfons Mittelschule de Munich: "Un día os
enteraréis todos. Un día llevaré a cabo una matanza".
El cerebro social. Formamos
parte de grupos cuyo éxito debe ser el nuestro. Todo individuo es un
aliado si lo integramos a redes de valor. El amiguismo obstaculiza
el camino a la competencia. Los equipos deben integrar la
diversidad: individuos creativos generando ideas, analíticos
eligiendo las mejores, ejecutivos llevándolas a la práctica y
sociales tejiendo lazos internos y externos.
Así,
actuando en forma mancomunada, el todo superará a la sumatoria de
sus partes. La clave es que solo no se puede. Dijo John Donn: “cada
hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La
muerte de cualquiera me disminuye porque estoy ligado a la
humanidad, por eso: Nunca preguntes por quién doblan las campanas,
las campanas doblan por ti”.
“Aldous
Huxley en 1932 escribió “Un mundo feliz”. Allí predijo una
democracia que sería casi una dictadura perfecta; una cárcel sin
muros en la cual los prisioneros no querrían evadirse. Un sistema
donde, a cambio de consumo y placer, los esclavos amarían su
servidumbre”. El desafío de la época agrega el terrorismo, el poder
duro que produce un miedo que paraliza al poder blando, el lado
creativo de la humanidad. Es natural el miedo, pero lo peor es la
autocensura. Sin embargo existe en la mente de las personas, las
hace más cautas y eso es lo grave. No hay recetas mágicas, pero es
necesario un “no” incondicional al fanatismo, sin caer en la
propuesta de los “ángeles vengadores” tan intolerantes como ellos.
Debemos promover un diálogo con los creyentes no fanáticos, un grito
de la humanidad ante la barbarie. Una apuesta por la civilización,
una revolución educativa para evitar que suceda el fin de la
historia.
La
educación deberá ser la industria pesada de este mundo, porque es la
que deberá fabricar los ciudadanos del futuro.
Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).
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