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Séneca dijo que “las
palabras se convierten en hechos o no sirven para nada”. El
lenguaje es el arquitecto del pensamiento. Eliminando términos como
siempre, nunca, todo, nada, amigo, enemigo, se reconocen los matices
de la realidad. Al pensamiento se lo ayuda con mejores palabras.
“Por qué” orienta a buscar la causa. “Cómo” lleva a la acción, a
imaginar el futuro. “Fracaso” es una declaración de culpa, “error”
induce a reintentar, remite a aprender. “Problema” tiene una
connotación estática, “objetivo” moviliza hacia el logro. Hay un
“no” paralizante y otro que descarta lo que no sirve.
El “sí” estimula a experimentar a que si las cosas no salen variemos
el cómo.
Es el intento de focalizar la atención
en lo que se desea más que en lo no querido. La forma de preguntar
genera cambios. No es lo mismo preguntar ¿cómo te fue? que ¿qué es
lo mejor que te pasó?
La pregunta positiva.
Es la que genera una respuesta del
mismo tenor, que es apreciada o valorada por quienes la escuchan.
Esto se debe a que las conversaciones embebidas de esperanza,
alegría, inspiración y afecto, son las que nos atrapan. Al tejer
historias se crean vínculos y se catalizan cambios. Hay algo mágico
en los buenos cuentos, enseñan a nivel profundo. Los buenos relatos
movilizan sin saber por qué, nos revelan los valores asentados, esos
que dieron origen a la cultura. Compartir historias construye
relaciones, conexiones y aprendizajes.
Storytelling.
Relatar una buena historia apunta a lo emotivo, captura y sostiene
la atención, pues esta se orienta hacia lo significativo. Los
relatos logran algo que “las industrias de la atención” – tv, cine,
publicidad – saben: es que mágicamente transforma la información en
emoción.
Por algo los líderes
políticos y empresariales utilizan historias. Sin embargo nada de lo
que se cuenta tendrá sentido, ni será efectivo, si no hay una idea
clara del mensaje que se quiere transmitir y una estructura para
hacerlo. Cada segundo surgen nuevos contenidos en YouTube. La
urgencia por tener visibilidad induce a lanzar vídeos poco pensados
o que se alejen de los valores que se desean transmitir.
Por eso es
fundamental tener claro cuál es el propósito, a quiénes se dirige y
qué historia se les vas a contar: no porque resulte
interesante o útil para el orador, sino, sobre todo, para lo sea
para ellos. Hay un arte en contar una historia para recrear y
aprovechar una atmósfera. Se trata de conectarse en vivo, por
escrito o por cualquier medio a través de un relato. Esta capacidad
de contar historias y el arte que va asociado, es de las más
antiguas formas que existen de lograr una conexión emocional que
llega, toca el corazón y la cabeza, el cuerpo y el espíritu: lo
racional y lo instintivo. Uno puede olvidar muchas cosas pero no
como la historia lo hizo sentir. El storytelling, es una
herramienta para pegar en el corazón de la audiencia haciendo que
las personas se sientan en condiciones de recibir el mensaje de
manera óptima. Ha sido el modo de
expresar y transmitir conocimientos, presente en las pinturas de las
cavernas, en las narraciones indígenas, en los cantos de juglares y
en las historias heroicas.
Principios narrativos.
Primero hay que tener lo que contar. Se puede empezar ideando
comienzos, nudos y desenlaces, o yendo al asunto, o cambiando puntos
de vista y cerrando con un final abierto. El error común es pensar
en la forma antes que en fondo, en la presentación
antes que el contenido. Dar a conocer aspectos desconocidos genera
confianza y logra plasmar una secuencia, lo que hace que se recuerde
fácilmente. Al ser fáciles de recordar, son fáciles de transmitir y
generan el efecto boca a boca. Una buena historia ayuda a
influenciaren la interpretación de los datos. La historia da un
contexto sobre el cual los datos tienen sentido y se relacionan con
el argumento central. Las buenas historias encantan y se pueden
escuchar una y otra vez. Simplifican lo complejo y dan una
dimensión diferente a la cotidianidad. Crean una conexión profunda y
emocional, diferente a todos los demás argumentos racionales.
Convierte la imagen fría en personas en las cuales se puede confiar.
Las historias de cómo
empezó una empresa, cuál fue el sueño que la motivó, cómo logró
superar las adversidades para sacar adelante el negocio, qué idea
estimuló el desarrollo de un nuevo producto o servicio. Contar lo
que pasa detrás de bambalinas; esos pequeños, curiosos o
interesantes detalles que lo hacen especial, puede ser la razón y el
diferencial que un cliente potencial está buscando. Otro tipo de
historia es la de qué es lo que inspira, se enfoca en comunicar la
razón de ser de lo que hace y el por qué. Es la esencia de lo que lo
mueve todos los días; el significado que tiene trabajar para lograr
algo que trascienda. También es interesante relatar la forma cómo
surgió un negocio, lo que se quiso alcanzar o cómo se cubrió un
vacío en el mercado y se decidió desarrollarlo. Esto crea algo
llamativo sobre lo que vale la pena hablar. Un tema interesante son
los momentos difíciles. El haber superado estos obstáculos lo hace
más cercano y apreciado. Una historia que hace a la gente pensar que
se está leyendo su mente, les encanta. Si han identificado sus
desafíos, se los enuncia y así se está más cerca de llamar su
atención y lograr su preferencia.
El diálogo apreciativo.
Se basa en valorar lo positivo para hacerlo crecer.
Es crear el
hábito de hallarlo y potenciarlo como una realidad anticipada, es
una especie de relato del futuro, que, como no existe, podemos
inventarlo. Parte de que la conducta refleja los fines que se desean
alcanzar. Así es como se puede sentir alegría previendo una
experiencia agradable y procrear el futuro imaginado. No se trata de
negar que existan los obstáculos sino de enfocar lo
positivo-creativo como fuerza impulsora para superarlos.
El enfoque basado en la
solución de problemas busca lo que está mal, identifica la causa,
construye hipótesis de solución, elige la mejor y ejecuta un plan.
El diálogo apreciativo no busca problemas sino lo mejor del presente
o del pasado, imagina su potencial de riqueza y luego lo construye.
La ventaja del
pensamiento positivo es que el sí es más fuerte que el no, tiene más
poder psíquico. El problema sujeta a una alternativa única, el
diálogo abre opciones. Atarse a lo negativo pierde la fuerza de la
visión, implica considerar los recursos, siempre escasos, entre
tanto el diálogo abunda en posibilidades. Uno cierra y otro abre: la
mente como el paracaídas sólo funciona cuando se abre. Uno apela a
la resistencia, el otro a la energía. Uno avanza paso a paso, el
otro por ideas que vienen de golpe. Uno a la dirección externa, el
otro al empowerment, el poder interior.
Siempre hay algo
que funciona bien en lo cotidiano, si se hace foco láser allí se
convierte en realidad percibida ante otras realidades alternativas.
Si lo que funciona bien se proyecta en un relato hacia el futuro
otorga seguridad.
Las 4
D del diálogo apreciativo. Lo
primero es descubrir (Discovery) lo
bueno y lo peor convertido en potencial positivo. Es apreciar lo
mejor. Luego hay que ... Soñar (Dream) Es
la etapa de pensar en lo que “podría ser”. Imaginar más allá de los
límites y evaluar la
propuesta en una escala de muy importante a poco importante o si ya
existe: “sí”, “no”, o “de alguna manera”. Se
trata del poder de la visión.
Diseñar (Design). El
sueño ya ha sido definido, ahora hay que concretarlo mediante
acciones desafiantes, con una declaración que describa lo que
debería ser y qué hacer. Es
en esta etapa se decide qué se hará y cómo se puede Co-construir el
ideal.
Destino (Destiny) momento
inspirador donde se ejecuta el sueño diseñado. Implica el cambio, su
estabilidad en el tiempo y el monitoreo del progreso en la obtención
del resultados. Es
experimentar e innovar, establecer prioridades, implementar, y
volver a descubrir para reiniciar el proceso de crear y mantener lo
que debe ser.
No pienses en un elefante. Lo
primero que hace esta frase es activarlo en la memoria. La palabra
no es inocente, enfrenta a la voluntad. El pensamiento no es libre,
repite guiones que prevalecen ignorando muchas veces los hechos.
Imagine una heladera blanca, un
lavarropas blanco, una pared blanca ¿Qué bebe la vaca? no bebe
leche, bebe agua. Quien
domina el lenguaje neuronal controla con el mensaje.
Para que no se piense
en algo no hay que nombrarlo, la mente no procesa en negativo, al
decirle NO responde SI. NO fumes genera deseos de fumar. En positivo
sería: respira aire puro. Es sencillo inducir al otro, el hábito de
pensar por patrones adapta automáticamente lo real a la creencia. El
pensamiento lateral propone hacerlo de otro modo. Si una idea
dominante impone el recorrido sugiere transgredirla.
Si le piden que desagote una bañadera
con un balde o un vaso evite la trampa de la opción única. Quítele
el tapón.
Montar una historia
funciona en el marketing político que, con doble discurso, justifica
y argumenta. El mejor maestro es el ejemplo: Lo que uno es suena tan
fuerte que no permite escuchar lo que nos dice. Pero el realismo
mágico y el relato emotivo seducen y engañan. El tallado del
alfabeto en el cerebro permite pensar los hechos con palabras que
los representan y con ideas que surgen del intercambio. Si el
discurso se impone surge el pensamiento único y autoritario. La
libertad tiene sentido educando un pensamiento propio.
Un placer ancestral.
La incursión de la narración oral en
una época de comunicación virtual por excelencia tiene su origen, en
la necesidad de contarnos las cosas cara a cara. La narración
oral tiene que ver con recuperar la palabra; recuperar las propias
historias y poner en juego aquellas que nos cuentan. Es un proceso
enriquecedor tanto para el que narra como para el que escucha.
Es diferente de leer, que te lean o que te cuenten algo, como
son diferentes las imágenes que se hacen el narrador y el que
escucha. Esto de escuchar cuentos tiene algo atávico, que se remonta
a la niñez. Además, la narración invita a leer y a valorar la
palabra.
Experiencias desde el éxito y el
análisis del error. Se
trata de determinar las causas de los éxitos y de los fracasos para
crear un banco de datos de experiencias positivas como fuente de la
inteligencia emocional: confianza, aceptar riesgos, entusiasmo,
independencia, y evitar los efectos negativos del pasado. Sin este
análisis simultáneo el peligro es caer en la complacencia, la
arrogancia o en culpar de todo a los demás. Con el balance analítico
del éxito y el fracaso se obtiene humildad y equilibrio en la
percepción.
Programa de
inteligencia discursiva
1. Aprender a construir
relatos positivos.
2. Principios del
diálogo apreciativo.
3. Constructivismo
social: Su relación con la teoría del caos, de la complejidad y
nuevos paradigmas.
4. Principio de
simultaneidad: concepto y definición. Cambio y contexto para el
cambio.
5. La hermenéutica. No
hay hechos sólo interpretaciones. Nietzche.
6. Principio de
anticipación. “Imágenes positivas = acciones positivas”
7. El principio de lo
positivo: “Teoría de la acción afirmativa”.
8. Aplicación del ciclo
descubrimiento, meta, diseño y realización.
9. Aplicación. Conversaciones de
iniciativa, Conversaciones para la comprensión de la toma de
decisiones en grupo, Conversaciones para la toma de la decisión,
Conversaciones para la ejecución de la decisión, Conversaciones para
la evaluación de las consecuencias de la ejecución de la decisión,
Conversaciones de cierre.
Cambiar la imagen
negativa de problema por la visión positiva de la solución, retoma
la idea de Nietzche de que: No
hay hechos, sólo interpretaciones. La fórmula Imágenes positivas
= acciones positivas combina descubrimiento, meta, diseño, acción,
con técnicas lingüísticas: conversaciones para abrir, decidir,
ejecutar, evaluar y cerrar. Conversando, imaginando, descubriendo y
ejecutando el futuro es ahora una creación que la inteligencia
discursiva ayuda a concretar.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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