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El sistema nervioso creció
por capas superpuestas. El tronco cerebral, como el encéfalo del
reptil, controla los instintos. El mamífero con la procreación por
parto sumó los afectos y el cerebro emocional. El hombre agregó el
lenguaje y la razón. Por tener que armonizar tres áreas en
conflicto, su cerebro no es tan preciso como la mano que sustituyó a
la garra. El animal nace programado, el hombre débil aunque sin la
rigidez de los instintos. Su espacio de libertad es una página en
blanco que el mismo completará. Por eso cada hombre es el
arquitecto de su propio destino.
Con la bipedestación las
manos dejaron a las piernas la locomoción y ejecutaron las tareas
que realizaba la boca. Así, el rostro se aplanó. Puesto de pie, el
cerebro creció. Se transformó en el símbolo intelectual y los ojos
en su instrumento. En la división mente-cuerpo, la región abdominal
se expresa mediante sensaciones en el estómago.
El hombre vivía de la caza
descubriendo su presa por sus rastros en la tierra. Descifrarlos fue
el comienzo del proceso que condujo a la escritura. El arte de
adivinar reunía el diagnóstico y el pronóstico a través del gesto
más antiguo de la historia intelectual: el cazador en el barro
examina las huellas de su presa. Con el lenguaje verbal, se creó un
mundo cultural. En el hemisferio izquierdo se alojó la destreza de
pensamiento y en el derecho la del sentimiento y la intuición.
La noción de identidad
surgió de un cuerpo de fibras que conectó a
estas dos formas diferentes de pensar. Cuando
este cuerpo es seccionado se pierde el sentido de unidad.
En tu cabeza hay dos
hemisferios cerebrales. El
izquierdo se ocupa de las cuestiones lógicas.
Con el haces las cuentas y razonas usando argumentos. La materia
prima con la que trabaja es el lenguaje.
El hemisferio derecho
trabaja con analogías.
Con este
hemisferio visualizas, sientes, imaginas, sueñas y se te ocurren las
ideas. La materia prima es la imagen.
Cuando
escuchas la palabra mesa el hemisferio izquierdo piensa en una
estructura que tiene cuatro patas con una tabla donde puedes apoyar
cosas o escribir, etc. El hemisferio derecho imagina una mesa, la
que tiende a coincidir con una que ya conoces o tienes en tu casa.
Los sentidos son la puerta de
entrada de la información al cerebro y se conectan con el sistema
nervioso que la lleva a los lóbulos frontales que procesan las
funciones típicas.
Los hemisferios se conectan
entre sí por el cuerpo calloso que es un manojo de fibras nerviosas
y también con la médula espinal.
Ella se
ocupa de manejar las funciones vitales y la respiración, el latir
del corazón, la tensión arterial, el funcionamiento estomacal.
Función que realiza por medio del sistema nervioso vegetativo, que
se divide en dos sistemas: simpático y parasimpático.
El sistema parasimpático
rodea al sistema simpático por arriba y por abajo. El simpático
produce adrenalina, que es la hormona generada ante las emergencias,
que calienta al cuerpo, tensa y moviliza los músculos para enfrentar
el peligro o para huir. Para impedir que un incendio destruya tu
cuerpo, los bomberos parasimpáticos, uno de arriba, y otro de abajo,
se ocupan de enfriar.
Vivimos en un mundo muy
acelerado que trae problemas en el día a día, lo que hace que tu
organismo acumule un estrés, que perjudica tu salud. Esto se
manifiesta en la producción de
Adrenalina, una hormona que
hace que las venas se compriman aumentando
la tensión arterial, y por ende disminuyendo la sangre y el oxígeno
que llegan a los órganos y al cerebro.
Al llegar menos nutrientes
empeora el rendimiento del cerebro, ya que se desconectan zonas
vitales para el razonamiento, lo que produce despistes, errores, y
rebaja de la concentración. Los músculos se tensionan, las defensas
disminuyen, y quedas más vulnerable a las enfermedades. Como el
corazón late más deprisa, el cerebro también trabaja a un ritmo
demasiado acelerado, antinatural y peligroso, lo que percibes con
sensaciones de miedo, estrés, ansiedad o pánico.
Se rompen las barreras.
Si
se bombea demasiada adrenalina al
cuerpo y al cerebro se supera la barrera personal, y puede
sobrevenir un ataque de pánico, que puede llevar a la muerte o al
burn out (cerebro quemado). Aun sin llegar a ese extremo se
dilapidan preciosos recursos naturales.
Para
evitarlo
hay que saber relajar al sistema nervioso simpático, activando a su
contrario, el sistema nervioso parasimpático. El cuerpo sólo se
regenera cuando predomina el parasimpático, que
disminuye la Adrenalina y hace crecer la Noradrenalina.
Ella estabiliza el ritmo metabólico, el corazón late en forma
tranquila y sana, la tensión se estabiliza, los capilares y las
venas se dilatan aumentando el riego sanguíneo y mejorando
la regeneración celular de tejidos, órganos y músculos. La capacidad
intelectual también mejora, porque se conectan las partes
desconectadas. Las ondas cerebrales recuperan su equilibrio, el
coeficiente intelectual crece, como la destreza para resolver
problemas, la lucidez se dispara, mejoran los reflejos y se
recupera la tranquilidad y la felicidad.
El
lado creativo se encarga del sentir, del amor, de la felicidad, del
entusiasmo. La gente es infeliz cuando su lado Creativo está
apagado, mientras que el lado Lógico está demasiado activo.
Para arriba o para abajo.
Cuanto más aceleres, más atento y alerta estarás. Si las ondas
cerebrales siguen aumentando pasas de sentir sorpresa, a tener
miedo y estrés. Y si vas muy para arriba, puedes sufrir ataques de
pánico.
El hemisferio lógico controla el
sistema simpático y el proceso comienza con la atención (y ya
comienza a producir un poco de adrenalina). Si llega a más pasas a
un estado de alerta, a ponerte nervioso, al miedo y al bloqueo
cerebral.
Por el contrario la
activación del hemisferio derecho, incentiva la parte superior del
sistema parasimpático, te hace sentir cada vez mejor, primero
alegre, luego feliz, sentir amor, fe y hasta el estado de
iluminación. Si se activa el sistema parasimpático inferior, te
sientes primero relajado, atractivo y finalmente muy entusiasmado.
La naturaleza brinda los dos
mecanismos para poder frenar y evitar los extremos. Lo correcto es
alcanzar ambos sentimientos positivos al mismo tiempo. El que tantas
filosofías desprecien uno u otro, es porque sólo activan uno al
mismo tiempo, y es de esa ignorancia surgen sus prejuicios.
Los que hacen de su vida un
infierno, y la llenan de miedo, ansiedad, estrés y depresión, se
están autogenerando su conflicto por un exceso de estimulación
simpática. Estas personas precisan aprender a frenar sus impulsos
negativos y a activar su sistema parasimpático para poder apagar el
fuego y disfrutar de la vida. Todos debemos aprender a usar el
cerebro.
Las estrategias mentales.
El sistema
simpático no es el malo de la película, sino también un don. Es como
un cuchillo. El cuchillo no es bueno ni malo, todo
depende del uso que se le dé.
El
simpático hace que tu corazón se contraiga y lata cada segundo.
A cada segundo, el
sistema simpático contrae tu corazón. Acto seguido el Parasimpático
lo relaja, es un trabajo en equipo que consigue que el corazón lata
y que sigas vivo.
Las partes
del cerebro y del sistema nervioso deben convivir en armonía.
Actuando en soledad y por su cuenta no podrías sobrevivir. Son como
el ciego y el paralítico perdidos en el bosque. Sólo se salvan si el
paralítico se sube sobre la espalda del ciego y le indica el camino
a seguir.
Las
estrategias mentales dan forma física a las estrategias naturales,
realizando procesos cerebrales y acciones físicas que producen unos
u otros resultados.
Los buenos resultados provienen de usar la estrategia correcta. Las
personas excepcionales, como los triunfadores, los genios y los
sabios, tienen muchas opciones, pero las personas normales
sólo cuentan con unas
pocas.
Con tan pocas alternativas,
es casi imposible que una persona media pueda triunfar. Muchos de
los problemas se originan en la educación. Una de las estrategias se
conoce como ortografía correcta o eficiente-perfeccionista. Eso da
muy buenos resultados en el mundo ficticio de la escuela. Pero no
para enfrentar al mundo real. Cuando una persona es educada para
que tenga una imagen mental de cómo tiene que ser su vida perfecta,
por cada pequeña cosa que se distinga, sentirá que es una desgracia.
No le importará lo bien que vayan las cosas, sino la comparación con
su imagen mental.
El
mecánico 1 usa la teoría de la Ortografía Perfecta para reparar un
auto. El Mecánico 2, aprendió una Ortografía abierta, y le ponemos
a reparar el mismo auto. Ahora, estamos fuera de la escuela y las
circunstancias son reales y ninguno cuenta con todas las
herramientas y piezas de repuesto que necesita. El mecánico 1 se
siente fatal, e informa a su cliente que no puede reparar el auto
hasta dentro de una semana, que es cuando le llegará la pieza de
recambio y la herramienta especial. Naturalmente el cliente se
queja, se enfada y saca el coche del taller. Sin embargo el mecánico
2 no tiene problemas, improvisa una herramienta con
un trozo de neumático viejo y un alambre torcido. Con él escarba
cierta parte del motor. Luego toma una pieza "parecida" de otro tipo
de auto, la lima un poco para adaptarla, la coloca, une la junta con
un poco de cinta y listo. El cliente, contento por tener el coche en
una hora, le paga y promete traer a sus amigos.
Osho
dijo: “El
arte puede crear belleza, la ciencia descubrir la verdad objetiva y
la conciencia la realidad subjetiva. Y juntas pueden hacer completo
un sistema educativo”.
Tenemos tres cerebros,
la medicina y la psicología los tratan con remedios y terapias pero
olvidan un aspecto. Que, como dijo Pascal “el corazón tiene razones
que la razón no entiende”. Desde pequeños deberíamos educar a
nuestros hijos para que sepan armar su cerebro trino, que asocie
los instintos, emociones y pensamientos. Que aprendan a alimentar el
cuerpo, el corazón, el cerebro y el espíritu, a conocerse a sí
mismos.
No existen vientos
favorables para los que no saben a dónde quiere arribar. El mundo
entero se detiene ante un hombre que sabe lo que quiere. El poder
inteligente es un querer con eficacia. Finlandia lo entendió e hizo
de la educación su política de estado. La educación es la industria
pesada de una nación, porque es la que fabrica ciudadanos.
La clave del cambio
educativo pasa por enseñar a los niños cómo funciona su cerebro y
las mejoras prácticas que optimizan su capacidad. Educar proviene
del latín y significa sacar de adentro el potencial y empowerment
quiere decir poder interior.
Para sacar de adentro
el potencial y para administrar eficazmente el poder interior se
necesita aprender a aprender, es decir dominar una metodología
intelectual. Porque, como dijo Nietzche, “los métodos son la mayor
riqueza del hombre”.
ILVEM te invita a asistir a una clase demostrativa GRATUITA para comprobar la eficacia del método.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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