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Steve Jobs fue una víctima del
irracionalismo, de la superstición y de la pseudociencia. El
cáncer de páncreas suele ser fatal salvo en la fase temprana, cuando
los tumores son tratables. Al detectar el tumor es habitual que esté
muy expandido y resulta imposible su extirpación. El tumor de Jobs,
descubierto 2003 era operable. Sin embargo, en vez de confiar en la
medicina, lo hizo en la pseudomedicina y perdió un tiempo precioso. El
mortal error del hombre que revolucionó la informática como director
de Apple, fue recurrir a medicinas alternativas, con la esperanza de
evitar la operación mediante una dieta. Acabó en el quirófano en el
2004, cuando la batalla estaba perdida. El
peligro de creer sin dudar, suspende el uso de la razón y se entrega
a la estupidez, por eso es necesario desmontar la industria de la
superstición.
Los que rechazan el tratamiento médico porque se van a salvar por
la fe, como los testigos de Jehová, que no pueden recibir
transfusiones de sangre, se condenan a morir, si son hemofílicos.
Una persona es más
supersticiosa cuando siente amenazada su seguridad y su
tranquilidad.
Pero un ser
inteligente puede al mismo tiempo tener manías. Es un fenómeno
universal que proviene del fondo de la historia y cada cultura tiene
las propias. Por ejemplo, en la cultura china cortarse las uñas por
la noche implica mala suerte ya que puede atraer a los fantasmas.
¿Qué es una superstición? Es
creer que un hecho influye sobre otro aunque no exista relación
directa entre ellos. Es creer que la buena suerte depende de hallar
un trébol de 4 hojas, tocar madera, cruzar los dedos, arrojar
monedas a una fuente o pedir un deseo al soplar una vela.
La mala suerte sería
el efecto de pasar debajo de una escalera, cruzar un gato negro,
derramar sal, romper un espejo, abrir un paraguas en un cuarto, o
que el día sea un martes 13.
La superstición surge
de la idea de que se pueden predecir sucesos y buscar en el entorno
recursos que ayuden a lograrlos. Ante la percepción de que algo malo
ocurrirá, intentará protegerse. El bienestar psicológico es la ilusión
de control, que genera una sensación de alivio.
Este mecanismo de
defensa para enfrentar un temor apela a esa creencia, en la
superstición está implícita la idea de que ciertos comportamientos
pueden generar o evitar eventos.
Las persona insegura
necesita verdades categóricas, es ansioso, obsesivo o fóbico y es
propenso a las supersticiones. Cree que ciertas acciones producen
consecuencias: así, si pronuncia la palabra cáncer, esa será la
causa de la consecuencia y por lo tanto no hay que decirla.
Las personas supersticiosas.
Son las que pretenden controlar situaciones inciertas, o atenuar
su inseguridad o impotencia, para no no tener que aprender a
enfrentar lo que temen. El riesgo es que generan creencias
peligrosas que les dan la falsa sensación de que puede controlar lo
incontrolable. Un ejemplo es cuando se termina sustituyendo un
tratamiento médico que demostró eficacia por otro tipo de recursos
que en realidad ponen en peligro la salud y la vida.
Nada es verdad o mentira.
Como en el poema de Campoamor todo es según el cristal con que se
mire. Lo que vemos no resulta de la evidencia, sino que está basado
en prejuicios y suposiciones, aunque los datos objetivos contradigan
la visión previa. Se trata de un conflicto cognitivo donde lo que se
pone en juego no es la verdad, sino la propia identidad.
Datos y creencias. La disonancia
cognitiva se refiere a la tensión incómoda que resulta de
sostener actitudes u opiniones contradictorias entre sí. Se siente
al confrontar evidencias que amenazan las creencias y se tiende a
reforzarlas y a estar más convencidos de su verdad.
Para eso se manipulan
los hechos para disminuir la incomodidad. Este razonamiento
motivado selecciona datos coincidentes y rechaza los contrarios.
Esto lleva a interpretar la información ilógicamente, a emitir
juicios irracionales y a tomar decisiones erróneas. Al reducir la disonancia
cognitiva se logra un equilibrio mental entre las decisiones y
las acciones.
El sesgo de
confirmación es buscar información que apoye las creencias, al
elegir diarios o programas que coincidan con tal visión de la
realidad, o seguir en las redes sociales a quienes opinan igual. Por
otro lado son los mejores en aprendizaje selectivo,
es decir para aprender y recordar lo que coincide con su forma de
ver o descalificar evidencias contrarias como débiles.
El sesgo de
causalidad, consiste en forzar relaciones de causa y efecto
inexistentes.
Educación emocional.
Los sesgos cognitivos son responsables de las creencias
distorsionadas e imprecisas y de las decisiones desacertadas, pero
persisten porque es la forma de decidir del cerebro para darle
sentido a un mundo tan ambiguo. Para eso necesita tomar atajos que
ayuden a procesar la información y dar respuesta rápida a
situaciones inciertas. Entonces no se procesa la información de modo
lógico y racional, porque le demandaría más tiempo y recursos
cognitivos, En términos evolutivos, para nuestros antepasados la
cuestión era sobrevivir y no tanto conocer la verdad. El cerebro
conserva esa capacidad y se apresura a tomar la información a partir
de patrones sistemáticos, que no siempre son correctos, pero que
permiten interpretar velozmente los hechos nuevos en concordancia
con las creencias y liberar recursos cognitivos para otras tareas,
como cuando es indispensable pensar porque no se tiene una respuesta
premoldeada o porque se necesita entender mejor algo. Ahí el cerebro
usa mecanismos para un análisis más riguroso y completo de la
información, lo que supone un mayor esfuerzo intelectual.
Esta situación ha
llevado a la “posverdad”, donde los hechos objetivos son secundarios
en relación con la apelación a las emociones y a las creencias,
fortalecidas con las nuevas tecnologías en tanto buscan evidencias a
favor de cualquier cosa que se quiera creer y en contra de lo que
no. Los algoritmos sugieren propuestas alineadas con lo que se
piensa.
Saber que existen y
reflexionar sobre eso es dar el primer paso para saber qué hacer en
esas circunstancias. Luego es necesario cuestionarlos aunque se crea
lo contrario.
Para ello, hay que
desarrollar el pensamiento crítico y el razonamiento científico,
observar a través de diferentes perspectivas y abordar ideas más
creativas. Del mismo modo, hay que intentar comprender a los demás,
sobre todo a aquellos que no piensan de la misma manera.
Es imprescindible
hacer el esfuerzo cognitivo para entender que la evidencia no
perturba la identidad, escuchar al otro y respetarlo, reconocer que
existen cristales desde los cuales se mira, asimilar y tener empatía
para lograr, más allá de las diferencias sobre el pasado y el
presente, formas de ponerse de acuerdo en políticas que lleven a un
futuro de desarrollo y equidad.
Ser optimista es ser
realista. Pese a los pronósticos
agoreros, la humanidad mejoró sus estándares. El progreso da la
certeza de que el mundo del presente es mejor que el del pasado. La
razón, la ciencia, el humanismo, la educación, el respeto por la
ley, la cooperación internacional, la democracia, son el camino para
seguir construyendo bienestar, lo que se viene consiguiendo, de a
poco, desde hace siglos.
Ser optimista es una buena
decisión cuando se basa en datos objetivos, en ciencia, en amor por
el prójimo más allá de los de la propia tribu, en política pública
efectiva fundada a partir de eso.
Los mejores ángeles de la
gente requieren instituciones correctas que hagan surgir lo mejor de
la naturaleza humana. Mucha gente ignora los desarrollos positivos
que han tenido lugar en el mundo. Por eso ser optimista es pedir que
se esté consciente de los hechos.
La
mayoría cree que la extrema pobreza permanece igual, pero en
realidad decreció.
Saberlo es tener una mirada
basada en hechos y en evidencia y no en supuestos. Con relación al
futuro no hay bases para decir que todo mejorará automáticamente,
depende de las elecciones y las políticas que se adopten. Algunas
cosas están empeorando, hay países que están en guerra y otros, en
paz. Pero observando las medidas de bienestar global, las tendencias
son positivas.
Se
calcula que en 2050, 10 millones de personas morirán al año por
enfermedades resistentes a los antibióticos. No hay que tratar de
pronosticar lo que pasará en 2050, sería un ejercicio de adivinanza,
sino de comparar el mundo de hoy con en el pasado. En términos de
lo que pasará hay un peo r escenario posible si la ciencia biomédica
quedara congelada, pero el peor escenario no es inevitable. Hay
programas para desarrollar nuevos antibióticos. Es tan posible
imaginar un resultado terrible como resultados positivos. Para eso
último es imprescindible que la razón y el conocimiento se pongan en
juego. El conocimiento y la razón puestos al servicio del humanismo
forman parte del objetivo: lograr que los seres humanos estén mejor.
Hay muchos elementos
del sistema político que no son razonables. La gente busca
argumentos a favor de sus propias ideologías, en lugar de mirar la
evidencia de lo que beneficia a la gente. La ciencia también es
atacada por intelectuales humanistas y por muchos críticos
culturales.
Están los defensores
de la ciencia y la tecnología, por un lado y, por el otro lado, la
cultura de las artes y las humanidades. Habría que alentar su
integración y acuerdo. Pero hay una clase de intelectuales que se
oponen a la idea de progreso, porque parece reivindicar el sistema
que es controlado por los factores culturales rivales: por la
ciencia, la tecnología, los políticos, el comercio, el gobierno, que
están separados de la cultura de los intelectuales.
Se trata de una
competencia entre élites. La élite asociada con los intelectuales
literarios y críticos culturales se concibe a sí misma en
competencia con los otros centros de poder. El control de ciertas
enfermedades, del crimen, estos desarrollos positivos no dependen de
los departamentos de literatura y humanidades, por eso hay ciertos
celos.
El populismo ha
surgido en parte porque demasiada gente está desinformada acerca de
hechos relacionados con el bienestar. Trump planteó una plataforma
errónea, con menciones a aumento de la pobreza, el crimen, las
drogas, ignorando datos que muestran que han bajado en Estados
Unidos. Intentar mejorar las cosas puede funcionar gradualmente; no
es necesario tirarlas abajo y destruir lo anterior. La gente se
confunde y cree que se trata una defensa del statu quo. Es
exactamente lo opuesto. Deberíamos continuar descifrando el presente
basados en lo que funcionó en el pasado. La mayoría desconoce que
desde la imposición de regulaciones medioambientales en los años 70
en Estados Unidos, la calidad del aire y el agua mejoró. Como no lo
saben, pueden pensar que las regulaciones medioambientales son
inútiles. Hoy la administración Trump está intentando recortarlas o
eliminarlas y la respuesta natural es:
"No
hacen ningún bien, terminemos con ellas porque frenan el crecimiento
económico”.
La gente no está
consciente de que con regulaciones inteligentes se pueden tener las
dos cosas, crecimiento económico y protección medioambiental. Como
las personas no saben que las reformas pueden funcionar, que podemos
reducir el crimen, la polución, las guerras, no encuentran porque
defender las instituciones actuales que el populismo trata de
destruir.
En términos
estadísticos, las tendencias de bienestar global resultan positivas
pero hay que tener en cuenta que las cosas no están mejorando para
todo el mundo al mismo tiempo. Eso no sería progreso, sería un
milagro. Muchos países tienen problemas severos. El punto es que,
analizando los problemas, intentando implementar las mejores
soluciones, las más racionales e informadas, podemos obtener
progresos. Pero no puede pasar en todos lados, en todos los casos.
Por supuesto hay crisis en todo el mundo. Pero decir que hay un
problema que desafía la idea de progreso, identificar problemas
particulares en países particulares, no es una refutación de la idea
de progreso. La cuestión es cómo se encaran esos problemas. Si un
gobierno tiene éxito en suprimir información y datos, las cosas van
a empeorar. El progreso depende de una prensa libre, de la libertad
de expresión; depende de las fuerzas académicas, periodísticas, las
organizaciones no gubernamentales desafiando al gobierno en esos
casos. Las cosas pueden mejorar en la medida en que se implementen
los ideales de la Ilustración, como la investigación.
La
naturaleza del prejuicio.
El cerebro hace trampas y engaña. Porque la realidad está ahí pero
lo que vale es su percepción, que se aleja de la verdad. Hay seres
que parecen normales pero son antisociales. Son lobos disfrazados de
corderos, pero seductores, manipulan sin que se advierta. La trampa
mental que generan se da por los miedos a la soledad, a la vejez y a
la inseguridad.
La mente
juega contra la razón de diversas formas. Es pésimo para calcular
probabilidades. Cree encontrar patrones inexistentes y atribuirles
un significado divino o cósmico. Supone
que puede orientar los hechos al deseo. Muestra de ello es la
importancia que atribuye al rezo por la salud y que hay relación de
causa efecto entre rituales y resultados que son de naturaleza
aleatoria.
Un prejuicio común es: Todos los judíos son una ...... Son el 0,2%
de la humanidad y tienen el 30% de los Nobel. Seríamos más pobres
sin sus cerebros. Desde hace 2 siglos crean literatura que leemos,
cine que vemos, ciencia que nos enriquece, medicina que nos cura,
tecnología que nos cambia la vida y arte que nos deslumbra;
acumulados en mil años de opresión. Luego de la revolución francesa
en 2 siglos inundaron occidente con Marxs, Freuds y Einsteins. Un
40% de la gente los ataca y el 50% de los niños no querrían tenerlos
en su aula aunque no sabrían reconocerlos. ¿Discrepan con la teoría
de la relatividad?. Les enfurece el psicoanálisis. Les disgusta
Facebook de Mark Zuckerberg? Odian a su País? Nadie se declara
italianófobo o antirruso por Berlusconi o Putin. El prejuicio nace
de defectos que proyectamos en el otro para negarlos. Sartre dijo
que si el judío no existiese el antisemita lo hubiese inventado.
Todo lo que excluya a la gente se basa en mitos o supersticiones
asentadas en mentes prejuiciosas que marginan a los otros por su
pertenencia a una raza, etnia o grupo social y no por sus argumentos
o creencias. Les resulta más fácil despreciar que discutir, agredir
que razonar, imponer que convencer.
La herramienta favorita del prejuicioso es lanzar afirmaciones sin
pruebas para estigmatizar. Todos saben que existen los prejuicios
pero pocos advierten que los tienen y practican. Mientras tanto la
ciencia sigue alumbrando paradojas y desterrando prejuicios y
supersticiones.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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