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Una
fuerte inclinación hacia las creencias define la identidad
individual o grupal y distorsiona la percepción de la realidad y de
la verdad. Entonces la opinión no es objetiva, sino que se basa en
la historia, los prejuicios, las relaciones sociales, los sesgos,
las emociones y los supuestos.
Desde el nacimiento
nos enseñan que el mundo es de cierta manera. A fuerza de tanto
repetirnos lo mismo terminamos por creerlo. Para ser creativos
debemos dejar de lado los consejos y aprender un método para ver la
realidad. Así no importará tanto como nos formaron sino como
administramos la voluntad, para conquistar aquello que nos
entusiasma. El creativo no inclina su cabeza ante nadie ni pide que
otros lo hagan, el hombre servil se arrodilla ante quien considera
más poderoso y exige que las personas que están bajo su mando se
arrodillen ante él.
A los hombres, en general, les pasan las mismas cosas pero algunos
las ven mejor que los demás. A muchas personas a lo largo de la
historia les cayeron manzanas en la cabeza o vieron una olla
hirviendo que levantaba su tapa, pero sólo Isaac Newton y James Watt
descubrieron la ley de gravedad y la energía del vapor. Ellos
conocían el arte de saber observar.
Las
creencias filtran la realidad. Al
enfrentar evidencia que las contradice nos sentimos amenazados.
Entonces solemos cambiar los hechos para adaptarlos a nuestras
creencias y así disminuir la incomodidad que produce la disonancia
cognitiva. Lo conveniente es tratar de mirar a través de otros
cristales. La mente es como el paracaídas: sólo funciona cuando se
abre. Para dialogar con alguien que tiene creencias opuestas hay
que comenzar por entender qué piensa y siente. Para eso hace falta
una metodología basada en la observación la empatía y el esfuerzo.
Dejar de
lado el prejuicio y tolerar cierta incomodidad emocional implica
cuestionar eso de estar siempre del mismo lado y ver solo lo que
confirma las creencias previas. Si no hacemos un ejercicio de
acercarnos al otro y realizar una reflexión crítica sobre nuestro
pensamiento, no podemos ver más allá y seguiremos pensando que
tenemos razón y que los demás se equivocan.
Necesitamos que el “nosotros” sea cada vez más amplio, diverso e
inclusivo.
El relato de la realidad. Cuando
la realidad difiere del relato, no hay que perder tiempo y comprobar
las ideas mediante la observación o la experimentación. Actuando se
generan situaciones, se descubre su significado y se toman
decisiones creativas y útiles.
El que se ata a una disonancia
cognitiva, se preocupa y detiene el proceso. El exceso de análisis
le genera parálisis y espera que alguien le diga lo que tiene que
hacer. El creador duda pero hace, soporta el camino de la duda hasta
llegar al saber. No se queja, no se lamenta, los desafíos no son
buenos o malos para él, son solamente desafíos. Para
salir del
estancamiento, la
crisis, la pobreza y la
desigualdad, y lograr el
bienestar general hay que discutir ideas
y proyectos serios.
Disentir porque alguien no pertenece al grupo impide lograr que los objetivos
sean alcanzables.
Trastorno de ansiedad generalizada. Se
da cuando alguien se preocupa por peligros imaginarios, no puede
controlar la ansiedad y eso le produce trastornos físicos. La
imaginación provoca en el cerebro la misma repercusión que un hecho
real, y el pensamiento de peligro produce adrenalina para
enfrentarlo como si el hecho fuera a ocurrir. Un cerebro sano y
creativo produce endorfinas que son neurotransmisores que mejoran
el rendimiento Según como lo mires el mundo será de terror o de
maravilla. Se llaman distorsiones cognitivas a los modos erróneos de
interpretar la realidad que provocan estados anímicos alterados.
Como dijo Winston Churchill me pasé la mitad de mi vida
ocupándome de cosas que nunca ocurrieron.
La inferencia arbitraria es una conclusión sin evidencia o con
evidencia contraria. Maximizar es agrandar. Minimizar es subestimar.
Abstraer es centrarse en algo fuera de contexto. La Generalización
excesiva deriva reglas de situaciones específicas. Personalizar es
la tendencia a atribuirse fenómenos sin causa. El pensamiento
dicotómico es absolutista, juega a todo o nada.
Seis sombreros para pensar. Se
trata de debatir sin preconceptos. Los países que hicieron de la
inversión en educación, ciencia, tecnología e innovación, políticas
de estado, lograron el desarrollo con equidad social. Para generar
una sociedad del conocimiento se necesita de la decisión e inversión
estratégica del Estado, como lo hicieron Finlandia Australia e
Israel.
Los mercados
no emprenderán un proceso que integre los sectores pensando a largo
plazo, que democratice el acceso al conocimiento, que vincule la
ciencia con la industria. La producción de conocimiento difiere de
la de otros bienes porque es un bien público de producción
colectiva. Diseñar una estructura económica basada en el
conocimiento debe ser impulsada por el Estado.
Esto requiere
planificación, tiempo y compromiso que exceda las fronteras de un
gobierno, o ministerio. Una sociedad del conocimiento sin inversión
en desarrollo humano es falaz. La “meritocracia” sin igualdad de
oportunidades es falsa e injusta. La posibilidad de aprender y de
acceder a la economía del conocimiento no pueden ser para unos pocos
ni para una elite.
Para disolver
la disonancia cognitiva podemos utilizar técnicas para
pensar. Cuando digo estoy pensando ... ¿estoy pensando o repitiendo
un cassette? Para evitar la rutina, proponemos usar el role
playing combinado con los 6 sombreros de Edward de Bono. De esta
manera se logra la sinergia entre pensamiento y dramatización en un
doble ejercicio de creatividad. Así se podrá abordar cualquier tema
sin temor: mientras tanto el yo queda protegido porque el rol
playing es impersonal y se deriva del papel interpretado. El ego
saldrá de vacaciones y no reprimirá al pensador. Es una técnica que
dirige la atención hacia áreas que no visitamos, propone puntos de
vista que modifican la dinámica habitual del cerebro al aceptar el
desafío de recorrerlas, en el pasaje de la intención a la acción.
Puede ser realizado en forma individual o grupal, con un director
fijo o rotativo y el mecanismo es intercambiar los sombreros entre
los jugadores.
El sombrero
blanco. Representa
la objetividad y la neutralidad. El actor busca los hechos
separados de sus creencias y se pregunta: ¿qué elementos tengo?,
¿son reales o probables?, ¿los puedo verificar? No busca encajar los
datos, sino que el personaje asuma la neutralidad.
El sombrero
rojo. Trae
la subjetividad, la emoción, la intuición o la preferencia sin
necesidad de justificarla. El intérprete sabe que que sus decisiones
tienen soporte emocional que escapan del control racional. Entonces
se pregunta: ¿me huele mal? ¿no me pregunten por qué? ¿tengo cierta
debilidad por ...? ¿intuyo que saldrá mal? El sombrero rojo libera y
colorea la percepción y deja aflorar a la intuición sin ocultar el
sentimiento y legitima la expresión de la emoción.
El sombrero
negro. Usa
la lógica para decir que no. Actúa como el abogado del diablo que en
los tribunales eclesiásticos defendía a los acusados de brujería.
Critica lo que está mal sin temor a destruir, porque esa es su
función. Se pregunta: ¿es buena la base de la que partí? ¿se deriva
la conclusión? ¿es la única posible? ¿encaja con el pasado o la
tendencia? Otros sombreros pueden enfrentarlo con alternativas,
aceptar lo que muestra pero darle respuesta, aplicarle sombrero
negro y rechazarlo, o ponerle una alternativa paralela de mayor
peso. Como es más fácil destruir que crear, si se trata
una idea nueva conviene usar el sombrero amarillo antes que el
negro.
El sombrero
amarillo. Es
el del optimismo. En oposición al negro, busca el lado positivo y el
beneficio para lograr que las cosas ocurran. Aplica mejor las viejas
ideas, es constructivo, ve la botella medio llena y no como medio
vacía. Se pregunta: ¿estamos usando bien nuestro capital
intelectual?, ¿quién se encarga? Sabe que más de lo mismo sostiene
el estatismo.
El sombrero
verde. Es
la esperanza que busca provocar la novedad. Pasa del juicio al
movimiento. Se pregunta: ¿qué idea u observación creativa generaré
hoy? Sabe que nada fracasa tanto como el éxito cuando
el éxito repite el pasado sin advertir el cambio en la realidad.
El sombrero
azul. Coordina
y dirige la orquesta de los sombreros afinando los instrumentos, los
escucha, valora su aporte melódico y los sintetiza en función de
la prioridad. Define la agenda. Se pregunta ¿cuál es el tema? ¿cómo
encaja en los planes y en la estrategia global? ¿a quién conviene
invitar? Tiene reloj pero usa la brújula para iluminar el camino.
El Role
Playing + los 6 sombreros evitan caer en el automatismo del
sistema perceptivo provocando el caos creativo para inventar o
resolver problemas. En la fase de comprensión usa el sombrero blanco
que provee información y el rojo que aporta la emoción. Para
analizar las causas juega con el blanco, para motivar usa el
amarillo; para evaluar alternativas, el negro; para generarlas, el
verde; para decidir o planear, el rojo y el blanco; para dirigir, el
azul.
Y para
pasar a la acción: se saca los sombreros, porque el exceso de
análisis provoca parálisis.
Inteligencia país. Existen
áreas en las cuales un país tiene potencial diferencial de
crecimiento. Algunas de ellas son la energía (no solo fósil, sino
también fuentes renovables), la digitalización, la inteligencia
artificial, las ciencias de salud, la explotación sustentable del
mar, la tecnología nuclear, la industria satelital y la industria
del litio. La biotecnología y la bioeconomía permiten agregar
conocimiento y valor a la producción agrícola y agroindustrial de
forma sostenible y con consciencia ecológica son áreas en las que
podríamos crecer aún más. La ciencia aplicada a nuevos productos,
herramientas o procesos es imprescindible porque mejora la calidad
de vida y el desarrollo tecnológico. Seleccionar áreas estratégicas
para el desarrollo no significa limitar la curiosidad y la
investigación científica solamente a ellas.
Los países que basan su economía en el
conocimiento son los que más se desarrollan y crecen a mayor tasa.
Hay correlación entre el el PBI que se invierte en conocimiento y el
PBI per cápita de ese país. A mayor inversión en ciencia, tecnología
e innovación, más riqueza produce el país. Las
diez empresas más ricas del mundo están relacionadas con la
tecnología.
Fomentar
la grieta a través de las disonancias cognitivas puede servir como
estrategia para ganar una elección, pero conspira contra la
posibilidad de dialogar y generar la empatía para arribar a un
consenso amplio con el fin de lograr un proyecto de país que permita
un crecimiento sostenido y una sociedad más igualitaria. Necesitamos
dejar de lado las visiones sesgadas y de ver el país únicamente a
través de cristales distintos que nublan la percepción. No debemos
pensar lo mismo, de lo que se trata es de hacer de la diferencia una
virtud.
Dos formas de actuar. Un
productor sabe la forma correcta de hacer. Un creativo no y por lo
tanto debe probar y experimentar. Nunca serás creativo haciendo lo
mismo. Todos los niños son creativos pero no los dejamos serlo, nos
afanamos en enseñarles cuál es la respuesta correcta.
En el cerebro hay
un hemisferio especializado en hacer lo correcto, es el hemisferio
izquierdo. Primero lo aprende y luego lo repite. El creativo
hemisferio derecho no puede ser eficiente porque vive intentando. La
educación enciclopedista educa el hemisferio izquierdo y debilita al
derecho. Debería lograr que el derecho genere las ideas y que el
izquierdo lo ayude a realizarlas. La memoria no te hace creativo, si
la aplicas a un problema, que por definición es algo nuevo, te
llevará a fracasar. Si para aprobar un examen debes vomitar lo que
te enseñan significa que no lo digeriste. Así como si vomitas el pan
es porque no fue digerido en el estómago. Si lo digieres ya no es
pan, es parte tuya. Para hacerte creativo debes deshacerte de lo
que te enseñaron.
Para Einstein educación es lo que queda cuando olvidaste lo que
enseñaron en la escuela.
Dispuestos a aprender. La
palabra disciplina proviene de discípulo, es decir de estar
dispuesto a aprender. La persona que no está dispuesta a aprender es
la que cree que ya sabe. Sócrates decía; sólo sé que no sé nada.
La ignorancia es luminosa porque abre el camino al saber. La persona
creativa disuelve todos los deberías y los no deberías. Cuando
adoptas una creencia rígida te vuelves negativo. Cuando crees en
algo inmodificable significa que no estás dispuesto a pensar. Nunca
te bañas dos veces en el mismo río, porque el río cambia y nosotros
también. Debes ver la situación como nueva y actuar en consecuencia.
No por lo que debería ser.
Deng Xiaopong tuvo una visión en 1978 que terminó con una ideología
de siglos. No importa si el gato es blanco o negro, dijo, si caza
ratones es un buen gato. En 30 años China creció al 9.9% anual. La
revolución es mental, la mente cautiva debe convertirse en una mente
capaz.
Inteligencia situacional. Necesitamos
adecuarnos a la realidad y no a nuestra ideología.
¿En
qué nos hemos convertido? ¿En qué nos convertiremos?¿De dónde
venimos y a dónde vamos? ¿Dónde estábamos ayer? ¿Dónde estamos
hoy?¿Dónde queremos estar mañana? ¿Cómo haremos para conseguirlo?
Vivimos en un tiempo y en un espacio
que nos condicionan y, por el impulso por sobrevivir, nos adaptamos.
La inteligencia es la capacidad de enfrentar las situaciones nuevas.
Es comprender la situación, hallar la solución y actuar en
consecuencia. Los órganos se adaptan a las necesidades
fisiológicas. La conducta se adapta al medio a través del
aprendizaje. Adaptarnos o no es una elección. ¿Cuándo la adaptación
es progreso y cuándo involución?
El hombre razonable se adapta al mundo;
el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el
progreso depende del hombre irrazonable,
dijo George Bernard Shaw.
El secreto de la buena suerte.
El creador aprende a volcar las situaciones a su favor. No descuida
su capacitación ya que las olas y los vientos están del lado del
marinero más capaz. Tampoco rebaja la claridad de su visión porque
las olas y los vientos sólo colaboran con el que sabe a qué puerto
quiere arribar. No hay suerte para el que no sabe bucear su interior
y conocerse a sí mismo. Concentrarse en metas equivocadas hace
contraer una deuda con el “banco interno”, que es el que presta la
energía. Si este compromiso no se cumple la deuda se paga con
estrés y se llama mala suerte. Con respecto al futuro solemos
elegir un rol pasivo, como hojas arrastradas por el viento. Lo ideal
es ser arquitectos creadores de la buena suerte. Amado Nervo dijo: porque
veo al final de mi rudo camino que yo he sido el arquitecto de mi
propio destino ¡Vida nada me debes! ¡Vida estamos en paz!
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com. Solicite su test
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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