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Las neurociencias investigaron que
aunque creemos que las necesidades las solucionamos con procesos
racionales de planeamiento, ejecución y control, las decisiones
están influenciadas en gran medida por factores emocionales
inconscientes. En la corteza cerebral se sintetizan las experiencias
y se crea la consciencia de uno mismo, desde la cual se puede
elegir, decidir y responsabilizarse por las consecuencias.
Un cerebro educado sabe reaccionar con
inteligencia y crear escenarios con opciones y sus resultados
probables. Eso hace posible la idea de que podemos crear nuestro
propio futuro. Sin embargo vivimos saltando de una crisis a otra.
Pese que existe la sociedad del conocimiento la situación de
incertidumbre llevó a
Elliot
preguntarse: ¿dónde está la sabiduría que se perdió con el
conocimiento? y ¿dónde está el conocimiento que se perdió con la
información? Hoy debemos agregar ¿dónde está la información
perdida entre los datos?, y ¿cómo se relacionan con el dinero?
Sobre el futuro del dinero Georg
Simmel dijo: “El debate
sobre el futuro del dinero no es acerca de inflación o deflación,
tipos de cambio fijos o flexibles, patrón oro o papel moneda; es
acerca de la clase de sociedad en la que el dinero debe funcionar.”
El nuevo recurso, la información, es
como la bolsa de carbón de la era industrial, donde un dato -el
carbón en la mina- se hace información útil. El conocimiento busca
información y la usa con el saber previo. Así se transformó el
carbón en acero. La sabiduría agrega profundidad, perspectiva y
significado al conocimiento, agregando intuición, inteligencia y
compasión. Sabiduría es usar el acero para construir un puente.
Libertad: cuantos crímenes se comenten
en su nombre.
Adán y Eva desobedecen a Dios
produciendo el primer acto de libertad humana y cometiendo el pecado
original. Así el hombre cortó el cordón umbilical que le daba
sentido a su existencia y su lugar en el mundo. Obtuvo la
libertad de pero no la libertad para y sintió horror a la
soledad. Hoy el hombre es teledirigido por la sociedad de consumo.
Tiene un radar y sus neuronas espejo copian a la moda pero extravió
la brújula del autoconocimiento. Y si no siente una pasión está
triste o deprimido. Le falta ese proyecto, lazo social o amoroso que
lo aleja del triste destino de durar, del miedo a vivir, de cuidarse
de todo. No es tan bueno durar ni es tan malo morir, la muerte tiene
memoria y no se olvida de nadie. Lo trágico es no animarse a vivir,
fingir que su deseo es genuino y no una exigencia externa
internalizada o repetir el pensamiento único de la sociedad de
masas. Fromm dijo que la libertad tiene sentido si la persona es
capaz de pensar por sí mismo. Desobedecer fue el primer acto de
libertad, someterse puede generar el fin de la historia.
La escala de necesidades.
Maslow descubrió una pirámide: en su base están las necesidades
primarias de alimento y vestimenta, en el medio, las de seguridad,
construcción de lazos sociales y el deseo de ser reconocido. En la
cima se hallan las de autorrealización y trascendencia.
Cuanto
mejora la situación económica, menor es el poder de los incentivos
materiales. El dinero es un buen combustible en la escasez, pero
pierde potencia en la abundancia. La cobertura de las necesidades
básicas genera carencias de lo que el dinero no compra: orgullo por
la tarea realizada, alegría de ver que lo que hacemos mejora el
mundo, poner el talento en funcionamiento y de vínculos profundos
con la familia y amigos.
Si no se
atienden las necesidades de la base, no hay cómo seguir adelante.
Pero si no se satisfacen las del vértice sobreviene la angustia
existencial, el vacío, la sensación de sinsentido. La vida vendría a
ser el escalamiento de la pirámide. No hay forma de que el dinero
nos lleve desde la base hasta la cima eximiéndonos de todo
compromiso, búsqueda, esfuerzo, propósito y responsabilidad, que son
personales e intransferibles.
Una vez
alcanzada la satisfacción material, hay carencias de afecto y
tiempo. El afecto se cultiva con presencia, con actitudes, con
acciones y todo eso requiere tiempo, no se consigue con dinero. Pero
si el tiempo está dedicado a acumular, no habrá manera de invertirlo
en los vínculos.
La
economía se basa en las relaciones humanas y no al revés. Algunos lo
aprenden sin ser economistas y construyen sus vidas sabiendo dónde
poner las bases. Otras, aun siendo hábiles para las actividades
económicas, se fascinan con la fachada del edificio y la edifican
sin bases sólidas.
La teoría de Clayton Alderfer relaciona
existencia, relación y crecimiento, con la pirámide de Maslow. Las
necesidades existenciales serían las fisiológicas y de seguridad.
Las de relación tener contactos sociales importantes que promuevan
el desarrollo social. Las de crecimiento se conectan con la
realización personal. A diferencia de Maslow cree que no hay una
progresión rígida, escalón por escalón, y pueden darse por saltos.
Cuando no se logra la autorrealización se puede regresar a formas
más primitivas y a la necesidad de compensarlo con dinero.
La educación, la familia y la sociedad
modifican la forma en que cada uno satisface sus necesidades. Las
fuerzas sociales influyen en que redes neuronales adquieren
preminencia, que relaciones se reforzarán o se extinguirán o cuáles
se crearán ante los cambios.
Los cambios nos obligan también a
reinventar los métodos que se necesitan para entender al hombre. El
estudio del comportamiento es el análisis de cómo decide utilizar
sus recursos: dinero, tiempo y esfuerzo. Qué hace, cómo, por qué,
cuánto, dónde y su frecuencia son las preguntas claves.
Las neuroimágenes permiten detectar que
pasa en el cerebro mientras se piensa, incluso visualizar qué
factores inconscientes intervienen y hacen que la persona se
autoengañe porque no puede comprender las causas y cree en su verdad
que no es la verdad.
La columna izquierda.
Chrus Argyris descubrió la existencia
del
doble discurso, una discrepancia entre el dicho y el hecho. Es
inconsciente y se forjó en la infancia con: “haz lo que yo digo pero
no lo que yo hago” y: “tú eres obstinado, yo soy perseverante”. Así
crece un modelo mental defensivo de no decir lo que se piensa y
ocultar las emociones. Eso generar una incongruencia entre el
sentir, el decir y el actuar. Si bien protegen alteran la causa del
problema, impiden aprender y corregir errores, sobreprotegen y
disminuyen la efectividad. Para no racionalizar, negar e
ilusionarse, hay que estar atento. Para evaluar hay que anotar en la
columna derecha lo que se dice y en la izquierda lo que se piensa.
La lógica del escorpión.
El escorpión quería cruzar el lago y le
pidió a la rana que sabía nadar que lo llevara. La rana precavida le
respondió que no, temerosa de su picadura mortal. Pero el escorpión
con hábil dialéctica la convenció: ¡no seas tonta!: si te pico te
mueres y yo también porque no sé nadar. A mitad de camino el
escorpión la picó y la rana le preguntó -¿por qué? Y el escorpión
le respondió:--es mi naturaleza--.
Este relato presenta la lógica de la
ciencia que anticipa el resultado por una derivación del proceso
utilitario en el cálculo y otra más abierta que reconoce la
catástrofe de la razón, que se ciega, cuando causas no previstas
aparecen en la escena, como en este caso el determinismo biológico.
En la conducta no puede excluirse la
racionalidad pero encuadrada en una lógica ampliada que busque algo
más que el objetivo de maximizar la ganancia. En la lógica del
escorpión tanto la rana como el escorpión tuvieron esa miopía. La
rana dudó pero el escorpión la convenció con argumentos que
excluían variables fundamentales. Lo paradójico es que el escorpión
termina engañándose a sí mismo. Las explicaciones deben cambiar
cuando se conocen las causas dejando caer el velo que ciega la
visión como los que se negaban a ver al rey desnudo. Las personas
cuando razonan se pierden en una lógica de la conveniencia que los
puede llevar a perder ganando. ¿Cómo se logra un arbitraje racional
de las decisiones? El hombre incorporó la lógica del escorpión como
una huella del primer cerebro, el reptiliano, al que se debe
controlar emocional y racionalmente.
Max Weber distinguía tipos de acción
social: 1) la que privilegia los fines y considera sólo los medios
2) la que afirma los valores como mandatos que se imponen. Se
parece a los instintos del escorpión, que quiere ser
racional pero es ciego a su costo al decidir sin considerarlos. 3)
la que se somete ciegamente a la autoridad, 4) La que actúa por
amor o el carisma del líder. Como vemos hay mil razones para no ser
racional.
Esto supone la ventaja de contar hasta
10 sin caer en la duda fatal. El exceso de análisis provoca
parálisis. La solución pasa por métodos que permitan establecer
conversaciones productivas, desconfiando de la lógica abstracta y
buscando profesar buenas teorías.
En cuestiones humanas la lógica del
todo o nada no sirve sino la del más o del menos como sistema de
prueba de las teorías. A nivel país se venden ideas que parecen
lógicas pero que se caen mirando hacia afuera. Baviera ciudad
alemana con 12 millones de habitantes gasta lo mismo en su
legislatura que Formosa una ciudad con 500.000 habitantes, sin
considerar que Baviera cuenta con 150 veces más PBI. La lógica del
escorpión nos hace convivir con escorpiones disfrazados o
equivocados. Se gastan fortunas para sostener a una clase dirigente
sin saber hacia dónde nos llevan.
La caja negra.
Un
modelo mental es una forma rígida de mirar que limita la percepción
y que se debe remodelar para mejorar el rendimiento.
Una rana instalada en un recipiente con
agua parece pasarla bien. Si se calienta el agua a fuego lento, la
rana se aturde hasta que muere, pese a que nada le impediría salir.
Si se arrojara una rana al agua hirviente saltaría de inmediato. Su
sistema inmunológico, el detector de amenazas, le advierte solamente
sobre los cambios repentinos, pero no de los graduales. En el
hombre, las repeticiones se convierten en modelos mentales y creen
que aprenden con la práctica. Es una ilusión creer que tener
experiencia es repetir siempre lo que hicieron la primera vez.
Un estado de necesidad insatisfecha
puede surgir de estímulos externos o internos, crear una tensión y
una sensación de vacío que provoca impulsos hacia la búsqueda de
algo que la satisfaga. La duración del proceso informativo
dependerá de la fuerza del impulso, de los costos de las
alternativas, del aprendizaje obtenido en experiencias previas y del
riesgo asociado a las posibles soluciones. El cerebro evalúa las
alternativas en cuyo análisis el mundo interno juega un papel clave,
según las emociones e imágenes que se evoquen. A esta altura del
proceso la necesidad se ha convertido en deseo de algo concreto, que
es una conjunción de factores psicológicos, sociológicos y
culturales. En ese momento el cerebro decide hacer o no hacer. La
etapa final de la decisión son las sensaciones generadas a
posteriori, biológicamente sería el caudal de placer que se provoca.
Las decisiones dicen más sobre el que
decide y de sus valores que sobre la calidad de la decisión misma.
Porque es un entramado de factores conscientes e inconscientes. La
pregunta clave es que necesidad es la que satisface con sus
elecciones.
El hombre integra pasado, presente y
futuro, para que su presente lo lleve al futuro deseado. Desde lo
objetivo sus acciones dependen de la educación recibida, de la
presión social o de los instintos. Desde lo subjetivo la causa son
sus elecciones. Es libre para decidir pero lo que no podrá evitar
nunca es el efecto de sus decisiones.
* El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre optimización de la inteligencia. Mail: horaciokrell@ilvem.com.
Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).
Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.
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