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La emoción violenta se
canaliza con la fuerza bruta que resuelve los problemas a través de
la violencia. Nacemos con un genio interior a descubrir y potenciar.
Mientras que la educación busca igualar convirtiendo la ignorancia
en mediocridad, debemos lograr es que las fortalezas se conviertan
en excelencia. El poder duro -hard
power– procede de la fuerza. El poder blando – soft
power– atrae por la cultura o por la bondad de una política.
El cerebro tiene el poder duro de la razón en su hemisferio
izquierdo y el blando de la emoción en el derecho. El poder
inteligente –smart
power– conjuga razón con emoción, plan con intuición,
conocimiento con imaginación. Como dijo Nietzche los métodos son
la mayor riqueza del hombre.
Mejor es prevenir que curar.
Los males que nos aquejan exigen desarrollar otra inteligencia de
contenido obligatorio, tanto en la primera escuela, que es el hogar,
como escuela para padres, como en la escuela común. Esa inteligencia
trata sobre perseverancia, sociabilidad y autoestima, habilidades
blandas que ayudan a aprender más y a insertarse mejor en la
sociedad. En la escuela se exige memorizar, conjugar verbos y
funciones trigonométricas. Pero no se enseña a ser un líder
positivo, a fortalecer la autoestima y a cultivar la perseverancia.
Los primeros son
contenidos obligatorios de los diseños curriculares; los segundos,
no. La investigación de OCDE (la organización de comercio
internacional) denominada “Habilidades para el progreso social”
reclama favorecer el desarrollo de un “niño completo”. Fomentar
habilidades “blandas” tiene un impacto directo en el desempeño
posterior. Las destrezas sociales y emocionales tienen un efecto
positivo en la salud, al disminuir el riesgo de depresión, aumentan
el bienestar y reducen los comportamientos “antisociales” (tomar,
fumar, drogas, violencia y peleas).
Hacer de las habilidades
socioemocionales una política de Estado.
Acompañar a chicos vulnerables por medio de tutorías, trabajar sobre
habilidades como responsabilidad, autonomía, constancia, la
planificación del estudio y trabajo cooperativo. El objetivo es
evitar la deserción y brindarles habilidades para la vida. El
conocimiento de uno mismo, la asertividad frente a la dificultad,
organizarse para los exámenes, desarrollar el pensamiento crítico,
habilidades de investigación y comunicación escrita y oral, que
trabajen en equipo y se comprometan con su comunidad.
El economista James Heckman, Premio
Nobel de la Universidad de Chicago, dijo que “las habilidades
“blandas” son complementarias de las “duras” (que tienen que ver con
el pensamiento y la memoria). Así como las destrezas cognitivas
pueden impactar positivamente en la autoestima de los chicos y en la
confianza en sí mismos, la motivación y la perseverancia estimulan
las capacidades cognitivas”.
Debe existir una Ley de
Educación Emocional para el sistema educativo, pero los políticos no
le han prestado ninguna atención.
El mapa de las emociones.
Las emociones tienen procesos
previos que no se pueden tocar ni observar, pero sobre los que se
puede actuar. Por debajo de ellas, funcionan mecanismos emocionales
que las provocan. La
buena noticia es que se pueden re-aprender. La plasticidad del
cerebro hace que podamos superar experiencias emocionales negativas.
Para
cambiar la forma de sentir debemos cambiar el pensamiento.
Por ejemplo, ante un
conflicto, en vez de interpretar que alguien está en contra de uno
se puede reinterpretar que es otra la
causa. De este modo se actúa de forma novedosa y se rompe con el
círculo vicioso de repetir la misma conducta todos los días.
Cada vez que uno se enoja es porque su
cerebro activa el dolor.
De alguna manera la mente interpreta que algo causa un
perjuicio. De allí el
verbo se conjuga como enojar-se, ofender-se, etc. Es
la interpretación la que produce el dolor y desencadena el enojo. Se
puede moderar la respuesta violenta de insultar, golpear algo o
devolvérsela a alguien y desmantelar el circuito de enojo que lleva
a las escaladas de violencia.
Cuando una emoción es intensa, la razón
queda a merced de ella y actúa como abogado justificando la emoción.
Por eso cuando alguien se enoja con su pareja, ella es el peor
monstruo del mundo. Pero en cuanto se reconcilian la defienden a
capa y espada y ¡cuidadito con hablar mal!
La secuencia del enojo.
El primer
acto. Hay un detonante que genera el dolor y que tiene
mucho que ver con la interpretación. Gracias a los lóbulos frontales
de la corteza cerebral, voluminosos en relación con los de los
animales y que nos diferencian de ellos, interpretamos y le damos
sentido a cuestiones que en sí mismas son neutras. Nos tomamos las
cosas de manera personal o advertimos obstáculos donde no los hay.
El
segundo acto. Hay una función emocional que siempre
está presente en el enojo (por rápido que parezca). Es un mecanismo
surgido con la evolución desde hace miles de años, que no se
advierte conscientemente, pero sí se activa conforma el surgimiento
de la emoción de enojo.
El tercer acto. Es una
respuesta de descarga,
lo que por excelencia parecería definir al enojo: la respuesta
impulsiva (tensión muscular, movimientos enérgicos y levantar la
voz). Pero esa respuesta impulsiva no es el único tipo de descarga
posible. El llanto es otra. E incluso es otra la respuesta de
‘devolverla’, en la que intervienen circuitos cerebrales profundos y
también evaluaciones cognitivas superiores.
La función emocional que se enciende en el enojo es el Dolor.
El dolor físico de agarrarnos los dedos con la puerta cumple con
los tres actos y a veces la devolvemos pateando la puerta. Pero
está dolor que el cerebro procesa como sensación de perjuicio, es el
dolor emocional. El cerebro recicló los mismos
circuitos que procesan el dolor físico para procesar esta función. Y
la naturaleza tiene sus buenas razones para haberlo hecho.
Cuando
nuestros antepasados no habían desarrollado el lenguaje, les
resultaba muy comunicativo expresar enojo con violencia física.
Hoy como ayer cuando sentimos enojo es porque se nos
activó internamente el dolor y espontáneamente tendemos a provocar
en el otro lo que sentimos.
Sabiendo cómo funciona el enojo podemos evitar interpretar los
estímulos inapropiadamente y también evitar dar rienda suelta a ser
vengativos.
Instalar un GPS en el cerebro. El
GPS cuenta con el mapa de una ciudad o de un territorio. El cerebro
debe contar con la información sobre qué y cómo se hace o se hizo
(procesos), qué dio mejores resultados (buenas prácticas), sobre
qué hay que evitar (errores), quiénes pueden ayudarnos (capital
social), etc. El GPS necesita saber dónde uno está para brindar la
información ya en el lugar en que se encuentra.
Para eso hay que llevar puesto el GPS,
lo que se consigue con un teléfono inteligente, como extensión
natural del cerebro. El sistema de comunicación lo facilitan los
satélites que orbitan la tierra. La clave es saber dónde uno está y
a dónde quiere ir. Sin conocer los objetivos, el GPS es inútil. Un
software externo no sabe nada de nosotros, es un radar que nos
vigila. El software interno es como una brújula que recurre al
pensamiento creativo y estratégico: ¿Dónde estaba ayer? ¿Dónde estoy
hoy? ¿Dónde quiero estar mañana y ¿Cómo haré para conseguirlo?
Como en los viejos tiempos y como dijo
Séneca no hay vientos favorables para el que no sabe a dónde
quiere llegar. Para evitar la emoción violenta hay que
desarrollar la inteligencia emocional en la sociedad a través de la
educación.
La inteligencia espiritual es la
batería que brinda y recarga la energía. La inteligencia emocional
la pone en movimiento cada día, la creativa la hace circular
mediante las ideas, la estratégica convierte ideas en planes, la
corporal ejecuta el programa, la social permite liderar y trabajar
en equipo, la digital consolida el proyecto en internet.
Convertir espíritu en materia. Si
el proceso se concreta en un logro, el espíritu se convierte en
materia. Estudiando el cerebro de los grandes se comprobó que su
éxito no dependía de factores innatos. Einstein tenía un cerebro
parecido al de cualquiera, la diferencia era el software con el que
lo hacía funcionar. La PNL o programación neurolingüística descubrió
que aprendemos imitando. Este principio se aplica a personas,
empresas y naciones. Japón destruido en la 2da guerra mundial y sin
recursos naturales, imitó y mejoró los productos que importaba y se
convirtió en potencia.
Hay tareas que realizamos miles de
veces con éxitos y fracasos. No sacar partido de ellas un
desperdicio ya que impide aprender continuamente, cargando las
innovaciones que puedan ser de utilidad futura. Gestionar el
conocimiento significa no empezar de nuevo cada día ante una hoja en
blanco, como si no existiese la experiencia. La información se
genera a diario, se cuenta con el mapa de procesos, existe
tecnología más que suficiente. ¿Por qué no usa el GPS cerebral? Hay
que salir de la prisión de la amnesia educativa.
Para evitar que las emociones violentas
nos dominen hay que desarrollar la educación de la inteligencia
emocional.
* El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre optimización de la inteligencia. Mail: horaciokrell@ilvem.com.
Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).
Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.
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