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Existe el mito popular de que usamos el
10% de nuestra capacidad. El
cerebro es el órgano que consume más energía, y no tendría sentido
mantener una parte inservible, un 90% bloqueado para ser usado en el
futuro. Si fuera así la evolución la habría hecho desaparecer. El
cerebro representa el 3% del peso del cuerpo y utiliza el 20% de la
energía. Lo que no se advierte es la actividad inconsciente, porque
es invisible, pero es la que gobierna casi todos nuestros actos.
Es
posible que el mito surja del deseo de querer dominar esos procesos
que no podemos controlar y que poseen un increíble poder y
versatilidad. La consciencia empequeñece ante la gran cantidad de
tareas que realizamos en piloto automático. Tener todas las áreas
activadas sería poco práctico y tendría consecuencias
desastrosas para la salud física y mental.
De
todas las células del cerebro, sólo el 10% son neuronas; el otro 90%
son células gliales, que las encapsulan, les brindan apoyo, y su
función tiene que ver con la comunicación neuronal. Einstein tenía
un cerebro parecido al de cualquiera, la diferencia estaba en el
software con el que lo hacía funcionar. Siempre
asombró el poder del cerebro de los genios. Einstein donó el suyo a
la ciencia. La sorpresa fu advertir que el hardware –
el formato físico y su peso- era parecido a cualquier otro. La
diferencia estaba en el software
-en cómo lo hacía funcionar-.
Cierta vez
dijo: "Las
palabras, como se dicen y se escriben, no tienen un papel en mi
pensamiento. Las entidades físicas son ciertos signos e imágenes,
que puedo reproducir y combinar a voluntad". Einstein se
potenciaba conectando sus hemisferios cerebrales.
Lo que
no se pudo determinar es si el mayor cableado comparativo de su
cuerpo calloso, el que conecta los hemisferios, era consecuencia del
método que usaba o de una característica genética.
Reformatear el cerebro. El
cerebro se modela con lo que se hace. La Universidad de Londres
comprobó que los taxistas mejoraban cada año el hipocampo, la región
que regula la memoria espacial. En 2002 comprobaron en Alemania que
los músicos tenían más desarrollada la circunvolución de Heschl, lo
mismo que una persona bilingüe. Se concluyó que la actividad crea
neuronas. Si queremos ser sabios al llegar a la vejez debemos
reformatearnos. Usamos más el hemisferio izquierdo que automatiza
las respuestas adquiridas, es lo que llamamos experiencia. El que
aprende lo nuevo es el derecho y lo delega en el izquierdo que así
adquiere la capacidad para reconocer. Si dejamos de investigar se
detiene la marcha.
Como dijo Platón "La virtud,
como el arte, se consagra a lo que es difícil de hacer, y cuanto más
dura es la tarea, más brillante es el éxito”. La edad no es una
traba pero la conquista es diaria. Desarrollo no es lo que tenemos
sino lo que hacemos con eso que tenemos.
La neuroplasticidad.
Es la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios,
modificando las rutas que conectan a las neuronas. Esto genera
cambios en los circuitos neurales.
Todo lo que nos hace humanos: recuerdos, deseos, valores y
conocimientos, están tallados en una telaraña de 100.000 millones de
neuronas donde cada una puede conectarse con hasta otras 10.000. Una neurona
conversa con otra por puntos de unión llamados sinapsis, donde un
axón de una primera toma contacto con una dendrita de la segunda. En
un sistema nervioso maduro, los impulsos eléctricos que circulan
permiten que la información se transmita.
El
mito del 10% también se asocia con Einstein, quien lo usó para
explicar su altísimo intelecto cósmico. No olvidemos que Einstein no
era experto en materia cerebral. No es que usemos el 10% de nuestro
cerebro, ocurre que sólo entendemos un 10% de su funcionamiento.
El qué y el cómo. El
día tiene 24 horas y la cantidad de información que debemos leer
para estar actualizados crece en forma exponencial. Como ese
crecimiento no se puede evitar, la solución es cambiar uno
mismo. Existen métodos para mejorar el rendimiento. Hay
personas que leen de 3 a 10 veces más rápido que otras y lo curioso
es que comprenden mejor.
Al preguntarle
a cualquier persona si sabe a qué velocidad lee pone cara de
asombro. Y al interrogarlo sobre cómo funciona su cerebro
probablemente dice que no.
Llegamos al nacer
con una herramienta fabulosa que debemos dominar para hacer de
nuestra vida una aventura maravillosa. No saber usar el cerebro es
como si nos regalaran la mejor computadora. Sin saber manejarla la
usaríamos como una máquina de escribir. A un soldado le enseñan a
manejar el arma, al hombre no le enseñan a usar su principal
herramienta: su cerebro.
La
educación sigue poniendo el énfasis en el qué estudiar y no en
enseñar cómo hacerlo.
Las neurociencias no bajan a la
educación.
Desde la década del cerebro (1990-2000), a través de neuroimágenes,
los científicos observan al cerebro cuando piensa y experimentan con
ilusiones ópticas y percepciones subliminales que no llegan a la
conciencia. En
abril de 2013, Obama, presidente de EEUU, anunció el plan BRAIN:
“podemos identificar galaxias que están a años luz, estudiar
partículas más pequeñas que un átomo, pero no hemos desentrañado el
misterio de ese kilo y medio de materia situada entre las orejas”. Todo
cambió al poder realizar experimentos precisos. Los tests derriban
mitos como el multitasking. Nadie pueda hacer varias tareas a la
vez: sólo una; las otras quedan en espera. Para lograr el acceso
consciente no basta con prestar atención a algo: hay que ingresarlo,
retenerlo y hacerlo comunicable.
Si resucitara un neurocirujano del
siglo pasado se sentiría perdido en el quirófano moderno. En cambio,
un maestro estaría muy cómodo en el aula. Debemos convertir a la
escuela en el gran laboratorio social donde los niños aprendan a
usar su cerebro
Lo que no se mide no se puede mejorar.
La implementación de técnicas de estudio innovadoras en Perú produjo
resultados positivos en el aprendizaje, según ratifica Gaveglio
Aparicio y Asociados, miembro en el Perú de PricewaterhouseCooper.
Los estudiantes de UPN (Universidad Privada del Norte) que aprobaron
el curso mejoraron en 281% su nivel de comprensión y rapidez de
lectura con el sistema (ILVEM), siendo la Universidad Privada del
Norte (UPN) la única en implementarlo en Perú. El método evalúa el
proceso intelectual de los jóvenes, mediante una dinámica que
analiza la recepción de la información, memorización, expresión y
aplicación, es decir, el uso inteligente y creativo de los
conocimientos adquiridos.
Según Ariadna
Hernández, Directora de Modelo Educativo de la Universidad Privada
del Norte, los estudiantes en UPN llevan este curso como electivo
desde el año 2014 y a partir del 2016 de manera obligatoria, como
parte de la malla académica de los primeros ciclos. Dijo “que no es
una novedad que el Perú es uno de los países con el menor índice de
comprensión lectora en la región y en el mundo, lo que queremos
conseguir a través de la implementación de esta metodología es
darles una herramienta potente, desde el inicio, para que puedan
desarrollar mejor su vida académica. Este programa forma parte de
nuestro Sistema Integral de Acompañamiento al Estudiante que tiene
como objetivo brindar soporte académico y orientación constante a
los jóvenes, desde su ingreso y durante toda su vida universitaria”
El sistema ILVEM
refuerza y sintetiza los aspectos claves de la mecánica de lectura.
La técnica convencional obliga al cerebro a coordinar excesivas
pausas, leyendo de la misma manera de cómo se escucha. La técnica
demuestra que no sólo se lee con los ojos, sino que el cerebro es el
que dirige el proceso. Implica crear hipótesis previas de lo que
vendrá en las siguientes líneas. De esta manera se permite
desarrollar competencias intelectuales como percepción visual,
pensamiento global y estratégico, expresión de ideas, ampliación del
vocabulario y adaptabilidad a cualquier ámbito de estudio,
competencias también importantes para la vida laboral. Los
estudiantes potencializan su lectura mental directa, visualización
global de frases e integración cerebral. Adquieren mayor
concentración y una lectura más rápida y comprensiva.
Según Estadística de
Calidad Educativa (Escale) del Ministerio de Educación, sólo 3 de
cada 10 jóvenes, es decir un 16% de la población del Perú, acceden a
educación superior y quienes tienen menos probabilidad de
instrucción profesional son los estudiantes de áreas rurales y
escuelas públicas. “Gracias a esta iniciativa, estamos trabajando
por mejorar, brindando la posibilidad a más personas de acceder a un
sistema de calidad”, finalizó Ariadna Hernandez.
De la información
que se tiene a la vista, se desprende la trayectoria habida desde el
año 2013 a la fecha. La Universidad Privada del Norte, tomó con
seriedad implementar mediante un convenio con el Instituto ILVEM el
entregar a todos sus alumnos en forma paulatina la Metodología,
logrando un progresivo y solido avance en una gráfica que muestra
los logros.
Se pueden observar
en el gráfico adjunto los avances claros en este proyecto hoy hecho
realidad.
Etapa inicial se puede graficar con resultados positivos:
Año
2013 119 alumnos - 45% aprobados
- 276% - aumentando V y C*
Año
2014 2033 alumnos - 85% aprobados
- 280% - aumentando V y C*
Año
2015 2175 alumnos - 80% aprobados
- 285% - aumentando V y C*
Año
2016 5796 alumnos - 89% aprobados
- 289% - aumentando V y C*
Año
2017 8408 alumnos - 82% aprobados
- 290% - aumentando V y C*
V y
C* - velocidad y comprensión
Cabe destacar que
desde el año 2014 los alumnos llevaban el curso en forma electiva,
siendo que por el éxito obtenido a partir del año 2016 lo cursan de
forma obligatoria dentro de la malla curricular a través del curso
de Comunicación 3, siendo la UPN, la única universidad en
implementar este curso en el Perú, diferenciando a las demás
universidades.
Ratifica la
implementación de estas técnicas, el miembro en el Perú de la
consultora Pricewaterhouse, Gaveglio Aparicio & Asociados.
Destrezas genéricas. Borges
dijo: “somos lo que somos por lo que leemos” y Newton había
reconocido también herencias: “no soy un genio, estoy parado
sobre las espaldas de gigantes”.
Hace
millones de años transferimos la locomoción a las piernas. Las manos
se liberaron para ejecutar decisiones del cerebro. El rostro se
aplanó y el ojo se convirtió en el órgano intelectual.
Hace
cinco mil años tallamos el alfabeto en el cerebro logrando una
capacidad de comunicación que ninguna especie posee. En el siglo XV
difundimos el saber con la invención de la imprenta.
Según la
ley 80/20 de Pareto, hay un 20% vital que produce el 80% de los
resultados restantes. La lectura es ese 20% tan valioso. Haciendo
palanca sobre ella se potencian el intelecto y el rendimiento. La
lectoescritura fue la primera tecnología genérica creada por el
hombre y es indispensable para acceder a las tecnologías modernas.
En el siglo
XVII un sabio podía manejar todo el saber de la época. Hoy ya no hay
sabios, sino especialistas, que no pueden leer, ni siquiera, lo que
se publica sobre su disciplina.
El
lector común desconoce cuál es su velocidad de lectura. Sabe cuándo
empieza a leer un libro pero no cuándo lo terminará. No posee un
pensamiento estratégico para alcanzar sus objetivos en tiempo y
forma. Hay tests que miden la velocidad. El método tradicional de
lectura obliga a realizar excesivas detenciones porque se lee como
se escucha. Al interpretar la palabra escrita por su sonido, se la
comprende al terminar de leerla. La lectura silábica es tubular
porque enfoca el texto como mirando al mundo por un tubo: no se
entendería nada. Hay técnicas para aprender a usar el campo visual
central más reducido y nítido, y el periférico, más amplio pero
difuso. Se enseña a leer por unidades de pensamiento en cada golpe
de vista, es decir por frases con sentido propio. Entrenando la
visión, se triplica el rendimiento del lector.
Teoría de las inteligencias múltiples. El
enfoque clásico no hacía foco en la vocación. Como dijo Séneca: no
hay vientos favorables si no sabes a dónde quieres llegar. Tenemos
un poder interior que el mundo conoce como empowerment y
se convierte en poder inteligente (smart power) si
conjuga el querer con la eficacia, armonizando la vocación, el
talento y el método.
No
alcanza con saber lo que se quiere; sin conseguirlo el deseo se
frustra. La sociedad de consumo brinda un radar para imitar a ricos
y famosos pero no la brújula del autoconocimiento.
La
inteligencia se bloquea también por carencias metodológicas. El
filósofo Nietzche sugirió que los métodos son la mayor riqueza
del hombre. Esto marca una gran diferencia con Sarmiento cuando
afirmó que la letra con sangre entra. La fuerza bruta cansa y
genera rendimientos decrecientes. Con el cansancio el rendimiento es
cada vez menor.
Otro
desajuste es la desinteligencia emocional, la falta de
correspondencia entre la vocación y las emociones. También se
bloquea el querer por falta de imaginación, o la bohemia: calentar
la pava pero no tomar el mate. El bloqueo estratégico consiste en no
saber fijar metas; el que falla al planear planea fracasar. Otro
error común es no saber ejecutar el plan. Son destrezas que deben
entrenarse (aprender a aprender y a emprender). Una virtud clave es
la inteligencia social: implica elegir bien a los que nos
acompañarán en la ruta de la vida. El capital social es la sumatoria
de las relaciones productivas. Para que el genio que llevamos dentro
no se quede encerrado en la lámpara de Aladino, debemos poder crear
ideas y llevarlas la práctica. Para lograrlo se necesita un coach
que facilite concretar la vocación. Por todo esto, la educación debe
ser la industria pesada de un país porque es la que fabrica
ciudadanos. Y el futuro de cualquier nación está sentado en los
bancos de las aulas de todas sus escuelas.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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