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¿Se tiene éxito por azar? No,
las buenas ideas sólo llegan a los cerebros que pueden detectarlas.
Pasteur lo dijo: "el azar favorece solamente a las mentes
preparadas". La historia está llena de experiencias afortunadas.
La más famosa es la de la manzana que cayó sobre la cabeza de
Newton.
El azar es lo que
nos pasa, la buena suerte es saber qué hacer con lo que nos pasa.
Las virtudes de un investigador son:
ser curioso y competitivo, creativo y obcecado, flexible, tener
confianza en sí mismo; ser escéptico, paciente; y sobre todo,
afortunado. No
basta con el saber sino que hay que desarrollar el talento. Estas
virtudes no se desarrollan en la escuela y las ideas aparecen como
iluminaciones en los genios que cultivan un método para producirlas.
La palabra
“serendipity” o buena fortuna fue creada por Horace Walpole. Según
la historia del rey de Serendippo, sus hijos, los tres
príncipes, descubrían cosas sin buscarlas, dejando que el
azar -como una mano invisible- ordenara sus vidas. Utilizó el
término “serendipity” para describir los hallazgos valiosos e
imprevistos que surgen cuando se combinan el accidente con la
sagacidad.
La buena suerte
florece en los terrenos fértiles del saber y del querer. Para Edison
“el genio es un 10 % de inspiración y un 90 de transpiración”. El
emprendedor tiene la virtud darle forma a las ideas. Lo que se posee
y no se usa se pierde. Cervantes dijo: “el que no sabe obtener el
máximo de su suerte, no tiene derecho a quejarse si pasa de largo”.
Algo parecido nos está pasando hoy.
Eureka. Cuando
nos dirige a un pensamiento único, aprender a soñar puede encender
una luz de creatividad para paliar los excesos que provoca el
automatismo. Estudiando los sueños de los grandes visionarios
se derivan sus principios. Un sueño famoso generó el “Principio
de Arquímedes”: todo cuerpo sumergido experimenta un empuje
igual al peso del líquido que desaloja. Esta
es la historia: Hierón, monarca de Siracusa, entregó a un joyero oro
y plata para hacer una corona. Hierón desconfió de su honradez y el
pidió a Arquímedes que lo ayude. Arquímedes no encontraba solución,
pese a ser físico y matemático, pero un día se durmió en la bañera,
el agua se derramó y se despertó sobresaltado por una asociación
repentina: intuyó que ante la resistencia del agua el cuerpo parece
pesar menos. Tal fue su excitación que salió gritando ¡Eureka! ¡Lo
encontré! Luego pesó la corona en el aire y en el agua comprobando
que su densidad no era el resultado lógico, si el joyero hubiese
usado todo el oro y la plata que el rey le dio. «Eureka»
se usa hoy en como celebración de un descubrimiento,
hallazgo o logro que se busca con mucho afán.
El efecto eureka (conocido
también como visión) se refiere a la experiencia de comprender de
repente un problema previamente incomprensible. Insight es un
término que describe el proceso de resolución de un caso que antes
no tenía solución, y que, de repente se vuelve claro y evidente.
La heurística (del griego ε?ρ?σκειν)
que significa «hallar, inventar» es una etimología que comparte
con eureka. La
heurística propone estrategias que guían el descubrimiento. El
término fue usado por Einstein en la publicación sobre efecto
fotoeléctrico,
con el que obtuvo el premio Nobel en Física en 1921: Sobre un punto
de vista heurístico concerniente a la producción y transformación de
la luz.
Veamos algunos
ejemplos: Si no consigues entender un problema, dibuja un esquema
del mismo. Si no encuentras la solución, haz como si ya la tuvieras
y mira qué puedes deducir de ella (razonando a la inversa).
Si el problema es abstracto, busca un ejemplo concreto. Intenta
abordar primero un problema importante: el propósito más ambicioso
tiene más posibilidades de éxito.
A la heurística se
la considera como método para la resolución de problemas. El razonamiento
heurístico busca descubrir
soluciones; no se trata de una deducción matemática.
Un problema es un obstáculo que separa
la situación actual de una meta deseada, y que no puede ser resuelto
acudiendo a la memoria.
Para resolverlo conviene contar hasta 10, plantearlo
y luego ver cómo resolverlo. El primer paso es comprender
lo que pasa, luego concebir
una salida y elegir un plan o estrategia para abordarlo,
pasar a la ejecución y finalmente examinar
la solución obtenida.
El proceso no es lineal, tiene
avances y retrocesos. A medida que se entiende un enunciado surgen
ideas que iluminan la solución, o al ejecutar el plan se descubren
hechos que llevan a modificarlo.
Aplicaciones en la educación. Hay
que complementar las habilidades de memorizar, imitar, copiar o
repetir, con otras que desarrollen las capacidades de analizar,
visualizar, imaginar, sintetizar, resumir, investigar, innovar,
crear, resolver problemas, diseñar y descubrir.
El arte de descubrir –El Método
Heurístico– es necesario para un mundo donde se piensa que todo ya
está descubierto y no hay nada más por hacer. Sin embargo los
grandes hallazgos, inventos y descubrimientos, permiten crear un
cambio continuo. La educación debe cumplir y preparar jóvenes para
emprender la vida con un soporte sólido y ser una luz dentro de la
sociedad.
Inteligencias Múltiples. Los
individuos tienen una percepción predominante: lingüística,
lógico-matemática, musical, espacial, corporal-kinestético,
naturalista, interpersonal, e intrapersonal, y los programas
educativos deben desarrollar todo tipo de pensamiento, sin
concentrarse en el dominante, hasta el extremo de negar la
existencia de las demás. Las “Guías Heurísticas” son recursos
didácticos adecuados, interactivos, claros, específicos,
interesantes, que motivan a estudiar, a analizar, a investigar y
leer, al manejo de la lengua, a la búsqueda de soluciones propias,
al pensamiento lógico, a la expresión oral y escrita y a saber
crear y diferenciar conceptos e ideas.
La evaluación es un componente
de la educación, y los estudiantes deben participar en el proceso de
auto-evaluación. El otro elemento de la Heurística es la
explicación. Una clase ideal requiere interacción, permitiendo así,
al estudiante dejar el papel de espectador para ser un participante
activo, propositivo y crítico y al docente dejar su etiqueta de
transmisor o expositor del conocimiento, para ser el motivador del
desarrollo de las capacidades en sus educandos.
Las etapas del método heurístico. La
fase
1 consiste en entender el problema y familiarizarse con la
situación. Hay que analizar cada frase del
enunciado, tener en claro
lo que se pide y cuál es el problema a resolver. Luego hay que
recopilar todos los datos y tratar de
visualizar una
imagen global del problema y dibujar un
mapa que la refleje. No
hay que bloquearse y mantener la calma.
Fase 2. Buscar estrategias y diseñar un
plan considerando cómo se ha resuelto en
otros países un problema
parecido. Lanzar hipótesis sobre por qué el problema no se resolvió
todavía y qué se podría hacer. Imaginar
que el problema ya está resuelto y en los pasos previos que se
deberían dar.
Fase 3. Elegir una estrategia y un
plan. Seguramente se eligió la idea más atractiva, prometedora y
viable de la fase anterior: No
hay que darse por vencido fácilmente, pero tampoco obsesionarse. No
abandonar la estrategia al poco tiempo, no
dar el partido por perdido ante el primer gol en contra pero tampoco
desgastarse demasiado si se pierde claramente y existe otra opción. Poner
a prueba la solución y asegurarse que es buena. No
emocionarse pronto con los primeros brotes
verdes.
Fase 4. Aprender del problema. Analizar
los pasos dados y el camino seguido: estudiar
qué se hizo para mejorar la gestión. Comprobar
para que han servido las decisiones tomadas. Por
qué ha sido útil elegir esta técnica y no las otras. Entender
por qué la estrategia ha funcionado o no. Pensar si esas ideas
pueden serte útiles para otros problemas. Registrar
las técnicas usadas y buscar otros problemas que se puedan resolver
de manera parecida.
La capacidad
de pensar su futuro. Es la gran ventaja evolutiva. Pronosticar
el comportamiento de la naturaleza es necesario para
sobrevivir. Tener capacidad de anticipación es
una habilidad que se exige para participar en la sociedad
contemporánea y forma parte de la inteligencia heurística que deriva de
entrenar una inteligencia práctica y un buen estado de ánimo o
inteligencia emocional. Esta capacidad de la mente para
adelantarse hacia el futuro en respuesta a un
estímulo presente es un reflejo que proporciona una información
adecuada sobre lo consecutivo de fenómenos que ocurren en el mundo
externo y en el interno. El equilibrio físico y emocional juega a
favor del éxito aunque transcurra en el aquí y en el ahora, el
futuro también existe dentro del programa.
Esa
capacidad de predecir se
fundamenta en un pensamiento lógico o racional no
en temores, fantasías y pensamientos “negros”, fruto
de la ansiedad, el miedo o el pesimismo, que impiden pensar con
objetividad y hacen imaginar el futuro peligroso o
catastrófico. El pesimista imagina desgracias que
ocurrirán, pero que en la realidad nunca llegan a suceder, pero
amargan el presente.
Estos pensamientos
amargos incrementan la producción y las acciones de la
hormona ACTH, cortisol y catecolaminas, activando el sistema
nervioso autónomo, lo que genera angustias y miedos o
síntomas físicos en el aparato cardiovascular, el
digestivo, el respiratorio y el muscular.
El problema educativo. Los
hallazgos de las neurociencias tardan en trasladarse a la educación,
y no participa de los proyectos educativos. Sin embargo podría
aportar como el arquitecto que diseña el puente, mientras el
ingeniero hace los cálculos. Desde las neurociencias se sabe cómo es
la evolución del niño y su incidencia en el proceso de aprendizaje.
Todos llevamos un
Ministro de Educación dentro. Ahora, ¿qué sería mejor, que el
ministro de Educación le pregunte a su intuición cómo llevar a cabo
las políticas educativas o que estén basadas en hechos científicos?
Las neurociencias podrían ayudar a diseñar los instrumentos para
medir el rendimiento de esas políticas. Cuando hay un cambio en una
política educativa se plantean objetivos. Habrá que crear
instrumentos para evaluar de dónde partimos y a dónde llegamos.
Todo esto supone
una gran inversión, pero si no crees en la educación prueba con la
ignorancia.
Se puede entrenar al
cerebro. El cerebro tiene
músculos, podemos entrenarlo para hacer cambios morfológicos y
cambios de estructuras. Lo que pasa es que hay que saber cómo
entrenarlo.
Por ejemplo, a los
taxistas de Londres, que están entrenados en recordar calles, se les
hicieron estudios de resonancia y se vio que tenían un hipocampo
mayor, en volumen y densidad, que el resto de la gente. El hipocampo
es una estructura implicada en el recuerdo y el conocimiento del
espacio. Sabemos que el cerebro cambia cuando se lo entrena en una
actividad y son áreas diferentes las que cambian según la actividad.
En educación, el maestro deberá buscar la forma para que ese cerebro
esté motivado para aprender. También los padres: tiene que haber
muchos libros en la casa, y los chicos ver que allí se lee. Es la
cultura del ejemplo familiar.
Educación en Finlandia, Japón y Argentina.
No conocer la causa de los problemas es la causa principal de que no
se solucionen. Si un país rico como Argentina fracasa conviene
estudiar su sistema educativo y compararlo ¿Cómo hicieron algunos
para ser primeros en el mundo según el estudio Pisa de OCDE que mide
el rendimiento de los estudiantes de 15 años en ciencias, matemática
y lectura y cómo hizo Argentina para estar entre los últimos? Y en
economía ¿cómo hicieron los países sin recursos naturales para
convertirse en potencias y cómo hizo la Argentina potencia de los
años 20 del siglo XX para convertirse en una fábrica de pobres? La
primera pregunta la responde Finlandia. Hace 10 años cambió de rumbo
haciendo de la educación su política de estado. Ahora para para
estudiar no hay que ser rico. La segunda respuesta la da Japón.
Destruido después de la segunda guerra mundial estudió cómo se
fabricaban los productos en el mundo, los mejoró y redujo sus
costos. Así transformaron una isla sin recursos en la factoría de
productos más grande del mundo. La cultura del ejemplo es la mejor
escuela. Si todos progresan juntos, si aprenden a aprender, si un
proyecto país los guía, si eligen los mejores gobernantes, si la
transparencia suplanta a la corrupción; se instala un círculo
virtuoso de desarrollo. Desarrollo no existe sin capital social.
Desarrollo no es lo que tenemos sino lo que hacemos con lo que
tenemos.
Hay que
hacer de la educación una política de estado: ¡Eureka!: lo encontré.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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