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Argentina es un
país muy rico en recursos naturales pero que falla en la gestión y
por eso el 35% de su gente es pobre. Dilapida recursos de las épocas
de bonanza, predominan la burocracia y la incapacidad. Las
decisiones no se basan en el conocimiento y su memoria institucional
es baja porque los funcionarios cambian luego de los comicios, no
son bien remunerados, ni se comprometen con el interés nacional y se
eligen por amiguismo o clientelismo. Eso reduce la capacidad de
ejecutar proyectos y la respuesta ante la crisis. Un equipo
profesional le otorga capacidad a la política. Los argentinos
descreen del gobierno, evaden impuestos y ocultan su dinero. La
deuda externa es igual al dinero que poseen afuera.
El
zonzo argentino. Desde
1930 circulan leyendas que ocultan la realidad, que intereses
extraños nos manejan, usufructúan las riquezas del país y conducen
su destino. El falseo de la información se introdujo con un sistema
de enseñanza puesto al servicio de esa tarea. De esa época proceden
axiomas que la mentalidad acrítica instalada repite dogmáticamente,
sumisa a una autoridad intocable, a personajes clásicos. Jauretche
las llamó zonceras argentinas y descubrirlas es un acto de
liberación; un antiácido que cura la indigestión intelectual. Para
hacerlo se requiere no ser zonzo por naturaleza; sino estar atontado
transitoriamente.
La
fuerza de la zoncera no es su argumentación, a la que excluye con
axiomas introducidos en la mente y que son las premisas de las que
se parte para impedirnos pensar por la aplicación del buen sentido.
Su eficacia depende de que no haya discusión. Porque en cuanto el
zonzo la analiza deja de ser zonzo. Escrito en 1968, mantiene su
vigencia. Muestra cómo fueron metidas en nuestra cabeza a través de
la educación, que nos dañan e impiden nuestro crecimiento.
Las zonceras no se
enseñan como materia, se introducen en todas y se apoyan y se
complementan unas con otras como sistema, con elementos de una
pedagogía, destinada a impedir que el pensamiento se elabore desde
los hechos, es decir desde las comprobaciones.
La
viveza criolla y las zonceras.
Ambas obnubilan la manera de pensar, somos inteligentes para las
cosas de corto alcance, pero zonzos de temperamento, en relación a
las cosas de todos, las que hacen al colectivo de la vida social.
Nos hacen “zonzos” para no dejarnos crecer. En efecto, desde la
infancia, a través del sistema pedagógico, y luego a través de los
grandes medios de información – o desinformación – cuando ya somos
adultos, nos inculcan “verdades” en forma de axiomas, que nos
impiden pensar las cosas del país. Pensar la realidad, los
acontecimientos de la vida social, de la política, desde una
perspectiva nacional.
La
profundidad de Jauretche residía en que las analizaba al advertir
como las zonceras operaban sobre su propia conciencia. Se sorprendía
pensando alguna zoncera, y bastaba analizarla para percatarse de su
obviedad, ya que justamente por serlo, pasan tantas veces
inadvertidas.
El
estudio de la génesis de cada zoncera, nos conduce a la historia,
porque muchas nacieron con un fin pragmático. Pero su posterior
deformación, otorgándole el carácter de principios, de
abstracciones, responde a una suerte de pedagogía colonialista, de
manera tal, que ante los hechos concretos, actuemos en función de
una zoncera abstracta hecha principio.
Las
zonceras generalmente reposan, en la autoridad del que las formuló.
Esto explica la falsificación de la historia cuyo objetivo es
presentar nuestro pasado como una lucha maniquea entre santos y
diablos, transfigurados a la conveniencia de su falsificador. Nada
se pierde con bajar del pedestal a los protagonistas de la historia.
Pero como el objetivo de la falsificación de la historia es
alimentar las zonceras, ver al hombre en su real dimensión
relativiza su autoridad indiscutible, en la que se respalda la
zoncera que se le quiere atribuir.
La
viveza criolla no es inteligencia. Se
basa en el engaño, algo común en esta época. Pero mentir demanda más
energía que cumplir. Engañarse a uno mismo es todavía peor y ocurre
cuando uno cree que su mentira es verdad. Así se atiende sólo una
parte de la información o se altera un recuerdo para que encaje con
su punto de vista. Esa actuación reprime las capacidades superiores
del cerebro. El vivo maneja los efectos pero no resuelve la causa
del problema.
La capacidad de
engañar entra en conflicto con las funciones superiores del cerebro,
que permiten enfrentar situaciones nuevas. Un vivo de verdad actúa
con inteligencia.
El atajo es una treta. La
viveza criolla encuentra su arma principal en el engaño. Ocultar o
exagerar, inventar una excusa o perpetrar un engaño demanda esfuerzo
y carencia de escrúpulos. La búsqueda de excusas ocupa más energía
que el cumplimiento responsable.
Qué es la inteligencia. Es
la capacidad de adaptarse al medio y generar soluciones novedosas a
los problemas. Implica comprender la situación, inventar la solución
y actuar en consecuencia. Cuando se trabaja con otros, la
inteligencia individual se expande, como lo demuestran las sesiones
grupales de Brainstorming, la tormenta de ideas. Muchas
veces el vivo juega a mostrarse inteligente. Su habilidad es manejar
los efectos de un problema sin resolverlo. Logra, una ventaja de
corto plazo, de naturaleza pírrica, porque finalmente pierde cada
vez que gana. Es una inteligencia de patas cortas. El vivo no busca
una solución duradera y colectiva, sino un atajo para lograr su
solución mezquina. Su receta habitual es: Yo
gano y tú pierdes.
El engaño táctico. El
grupo de habilidades cognitivas que permiten ver a largo plazo son
las funciones superiores de la mente que permiten hacer frente a
situaciones nuevas e involucran habilidades como: la planificación
del futuro, la resolución de problemas, la realización de objetivos
a largo plazo y la inhibición de conductas prepotentes.
La sociedad
considera una virtud del líder su viveza al trampear las reglas,
decir una cosa y actuar de la manera contraria, provocar y
aprovechar la zancadilla del oponente. Debemos tener en cuenta que
los más eminentes líderes de la historia jamás tomaron atajos.
En 1945 el premio Nobel de economía
Paul Samuelson creyó que Argentina sería la próxima potencia. No
sabía que Perón aplicaría la receta: “a país rico gobierno
populista”. Por eso Argentina no fue la Noruega latinoamericana.
Siendo en la actualidad el 58 entre 65 países en educación es
previsible cómo será su futuro. La solución argentina es dejar de
creer en políticos y empezar a creer en la POLÍTICA que hizo grandes
a países como Finlandia donde la estrella es el maestro. Crear un
proyecto país administrado por señores honestos que nadie conoce y
que no se hacen ricos y famosos de la noche a la mañana. Como dijo
Vargas Llosa: “Un
pueblo educado no puede ser engañado”
Quizá, como los
países desarrollados e igualitarios que realmente lo hicieron,
debamos usar más las funciones ejecutivas del cerebro para afrontar
transformaciones sustanciales de largo aliento: la educación de
calidad y las discusiones de grandes problemas que tienen que ver
con el progreso. O considerar sólo como auténticas las inteligencias
criollas de los mejores hombres o de los inmigrantes que
construyeron el futuro con el sudor de su frente, o los que se
levantan cada día para llevar a sus hijos a la escuela y trabajar,
por ellos, por su familia y por su patria.
La edad del pavo. La poda
neuronal (o pruning) reconfigura las conexiones neurales: los
adolescentes pierden anualmente el 1 % de las neuronas corticales
hasta los veinte años. En la niñez se desarrollan neuronas y
conexiones de más que se pierden naturalmente. El área de toma de
decisiones, de control de los impulsos y de la capacidad de juicio,
madura en esta etapa, creando el cableado cerebral que ayuda a
buscar el destino. Hay que nutrirlo y acompañarlo, aunque muchas
veces ni el cerebro ni su portador quieran saber nada sobre este
arte.
Tardar muchos años
en madurar es propio del ser humano. Hay simios que ya son adultos
hacia los 11 años. Nos tomamos mucho más tiempo para crecer y
multiplicarnos, para poder entender el mundo que se nos viene
encima. Al fin de la pubertad los huesos dejan de crecer pero no hay
marcadores hormonales precisos, que den la precisión de un comienzo
y un fin de esta etapa.
A
los adolescentes les cuesta despertarse temprano, mientras que por
la noche andan frescos. Hay un pico de nocturnidad alrededor de los
20 años; luego los jóvenes comienzan a dormirse más temprano.
Adolece, que no es poco. Pero la ciencia no tiene respuestas para
todo.
El cerebro es un espejo. Tiende
a imitar lo que ve, a través de las neuronas espejo. Este
mecanismo mental es automático y fundamental en cada instancia de la
vida. Animémonos a pensarnos, a escucharnos, a mirarnos. Intentemos
pensar, escuchar, mirar qué ocurre en el día a día; qué solemos
escuchar, contestar, conversar, discutir; quiénes nos rodean; qué
intenciones, qué sentido tiene cada relación, cada palabra, cada
momento.
Ciertas neuronas se
activan cuando algo del otro nos cautiva, o nos sorprende, de manera
consciente o inconsciente; imitando así, reflejando, la
acción de otro. Las neurociencias han destacado la importancia que
estas neuronas en el aprendizaje y en la vida social de los
individuos. Así es como, más allá de tantos otros procesos
cognitivo/emocionales, se despliega en nosotros la empatía (la
capacidad de ponerse en el lugar de otro).
El origen de nuestra conducta.
¿Qué puede resultar de un padre tan atareado o tomado como rehén por
una ambición desmedida? ¿Qué puede aprender un hijo que escucha a su
padre ausente cada día por lo que no resulta a su deseo o parecer?
¿Qué puede resultar de un conductor o un peatón estresado al límite
de velocidad permitida? ¿De un jefe o líder autoritario, de un
empleado sin pasión o reconocimiento, de un maestro, de un médico o
de un policía mal pago? La cultura del ejemplo debe imitar a los
inteligentes y no a los vivos.
Vivos, zonzos e inteligentes. La
primera reacción es emocional. Emoción deriva de moverse, de no
conformarse, de buscar caminos de salida (exit es la salida hacia
al éxito). El zonzo se resigna o actúa con violencia. El vivo
maniobra con el efecto, sin resolver la causa.
La reacción ante el problema. El
zonzo no hace nada, el vivo elude las consecuencias, el inteligente
lo estudia. El zonzo se paraliza, el vivo manipula y el inteligente
resuelve. El inteligente es zonzo ante ciertos problemas que el
zonzo no ve, mientras tanto el vivo zafa.
El zonzo se cree
moralmente intachable, el inteligente es neutro y el vivo deja la
ética al costado. El zonzo puede saber mucho, el inteligente sabe
que no irá muy lejos sin conocimientos, el vivo lo que sabe es
aprovecharse del otro. La realidad a veces nos deja estúpidos, la
inteligencia es la que luego nos rescata. El vivo comparte con el
zonzo la salida equivocada, con el inteligente cierto tipo de
movilidad mental.
Las culpas y los resultados.
El vivo piensa en el efecto, el inteligente en su objetivo. El vivo
si no puede manejar los efectos, culpa a los demás, el inteligente
se culpa a sí mismo.
Las etapas. Al
comienzo el vivo parece inteligente y el inteligente estúpido. Vivos
y zonzos conocen sus debilidades y generan círculos viciosos, el
inteligente prioriza sus fortalezas y transforma sus defectos en
virtudes que refuerzan su auto estima. Ellos viven los
problemas como algo que les pasa, el inteligente genera cambios para
que todo suceda como quiere.
El método. El
vivo y el zonzo van la deriva, el inteligente se conoce sí mismo,
sabe lo que quiere y domina los métodos que producen las acciones
efectivas. Cuando el efecto práctico se manifiesta el vivo acude a
la rapidez y a la improvisación, y parece inteligente, el zonzo no
se da cuenta o reacciona con violencia. Otra vez el inteligente,
parecerá lento y hasta torpe.
La realidad es la única verdad.
El vivo disfraza la realidad, su mensaje es confuso o un slogan, el
zonzo no percibe lo que pasa, el inteligente valora la verdad, el
esfuerzo y lucha contra el facilismo de quienes prefieren que les
mientan. El vivo cree que puede lograr cualquier cosa, el
inteligente sabe que los recursos son escasos y que debe
administrarlos con eficiencia.
Optimismo y pesimismo. El
vivo y el tonto anticipan su próximo fracaso porque no visualizan
el futuro, el inteligente lo ilumina con ideas y su deseo de
concretarlas. Ante la dificultad ellos se preocupan y hacen lo
mínimo posible, el inteligente se ocupa y hace todo lo que sea
necesario para superarla, aumentando continuamente su círculo de
influencia. El vivo y el estúpido aceptan su destino perdedor, el
ganador inventa su éxito.
Vivos y zonzos se
concentran en no perder. El ganador imagina el triunfo y visualiza
las acciones necesarias para lograrlo. Se concentra en ganar. Vivos
y estúpidos se debilitan con el fracaso al que no aceptan, el
inteligente aprende de sus fallas: el obstáculo, la adversidad, el
error, son sus motores para el cambio: el río no genera su máxima
potencia hasta que se concentra, detenido por el dique y ante su
resistencia, genera la energía que se desplaza con fuerza súbita en
el momento oportuno. Mientras que el vivo suele ser optimista en sus
creencias ilusas, el inteligente es pesimista en el pensamiento pero
optimista en la acción.
Argentina año verde. No
es extraño que la ONU considere a Noruega el país más desarrollado
del mundo. Sus funcionarios de Correos perfuman las cartas. La
sanidad pública incluye la ortodoncia gratuita hasta los 18 años.
Cuando la mujer da a luz, cobra el 80% de su salario exento de
impuestos. El padre debe tomar 6 semanas libres obligatorias. El 90%
de la población disfruta de conexión a internet. El 100% está
alfabetizada. Sólo el 3% no tiene trabajo, pero cobra el seguro. Si
una familia acoge a un niño en adopción, la madre cobra su
sueldo aunque no acuda al trabajo. El fondo soberano de Noruega
invierte con inteligencia ética: prohíbe
las inversiones en fabricantes de armas, en los que violen derechos
humanos, estén implicados en hechos de corrupción o hayan producido
graves deterioros al medio ambiente.
Las zonceras
argentinas han provocado la contradicción de que siendo uno de los
países con más riquezas naturales del planeta, sea al mismo tiempo
uno de los más pobres.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.
*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.
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