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A partir de la
decodificación del genoma humano, el conocimiento adquirido, se usó
para comprender lo que pasa en la mente. Así como se introdujo la
informática en la educación, hace falta que las aulas se conviertan
en laboratorios para investigar las conductas que se estudian
intuitivamente, explorando el cerebro en el mismo momento en el
que piensa.
El gen es la unidad
biológica innata creadora de rutas codificadas y predeterminadas.
Con respecto a lo adquirido hay unidades culturales
que determinan porque creemos lo que creemos y que se denominan memes
por asociación entre gen y memoria. Son portadores de conceptos
que se propagan de mente en mente aprovechando que adoptamos
conductas por imitación.
La conducta imitativa está presente
siempre, la palabra imaginar viene de imitar lo real, los rumores se
propagan y las empresas copian a las exitosas con la técnica de
Benchmarking. Mientras tanto genes y memes se reproducen. Cuando son
virtuosos no hay problema, pero los virus ingresan a las células o a
las PC y los hacen actuar en contra de nuestra conveniencia.
Antes los memes se
transmitían a través de la educación y ahora más rápidamente por
Internet.
Cuando un meme llega
al cerebro se relaciona con otros, se combinan y salen, repitiendo
el circuito en otras mentes, y capturan con más facilidad a las
distraídas o a las que no poseen filtros eficaces. El peligro es no
darse cuenta que estamos expuestos a memes buenos o malos. Tomar
conciencia. Hay que evitar las conductas pasivas y advertir que
los memes se activan y energizan según la atención que se les
brinda; por eso las noticias que más venden son las que impactan
emocionalmente. El peligro es que habitualmente buscamos soluciones
fáciles y no las mejores: mientras se promociona ¡Adelgace en 5
días!; cada vez hay más gordos.
Existen memes
conectados a la supervivencia y otros formados por la educación.
Quien los aplique estrictamente hará más de lo mismo y haciendo lo
que siempre hizo y no lo que querría hacer, se hace prisionero. La
trampa es conformarse con aprender las repuestas, sin
formular nuevas preguntas. Hay que cuestionarse: ¿Por qué se
defiende una idea?, ¿Es beneficiosa?, ¿No existen otras alternativas
que rechaza?, ¿ Qué pasaría si no se la usara?
Para no contagiarse,
hay que aprender a imaginar, para que las ideas no sean copias sino
memes de propia elaboración. Fabricar memes es intermediar entre lo
innato y lo adquirido, para llenar la página en blanco que es la
mente al nacer y convertirse en el arquitecto del propio destino.
Para no someterse a una opinión pública devaluada hay que formar
una opinión independiente.
La estrella de mar Patricio lleva sus
manos a las mejillas, balancea sus pies y dilata las pupilas de sus
ojos bizcos. Está enamorado. Es el protagonista del meme más famoso
de la historia, que acaba de llegar a las mil millones de
reproducciones.
De los gifs o fotos con movimiento que se convierten en imágenes
virales, esta serie es
una de las que más los contiene, con
escenas antológicas o remates legendarios. El primer mandamiento del
éxito televisivo ante consumos culturales fugaces y espasmódicos, es
crear un meme en la mente de la gente. Las escenas que se vuelven
memes representan emociones universales e inequívocas y pueden
interpretarse fuera de su contexto y en cualquier idioma. Como
emojis actuados, son el idioma universal de la cultura popular. Los
memes también dicen algo de las audiencias: el público adora repetir
lo que ya conoce. La virtud de un clásico es permanecer y seguir
siendo relevante. En esas fotos con movimiento los personajes se
perpetúan eternamente. La red social es el escenario perfecto para
las emociones más venales y todo se expresa con los gestos ampulosos
de la comedia o el drama: es una imitación de la vida.
Las características de los memes exitosos son:
1. Viralidad. El
meme debe ser fácilmente comunicable.
2. Empatía. Para
volverse popular, el meme tiene que transmitir una idea simple que
sea una especie de broma y cause gracia entre quienes lo vean.
3. Imagen. Más
gráfico que textual, está formado por un concepto visual fuerte y un
texto breve que acompaña la imagen y refuerza el sentido.
4. Universalidad. El
meme debe ser interpretado más allá de un idioma, una cultura y un
contexto específicos: es una clase de contenido que todos entienden.
5. Variabilidad. La
mayoría de los memes no son reproducidos de manera exacta: las fotos
y los textos se retocan, agregando nuevas capas de sentido.
La diferencia entre percepción y
realidad. Ver
no es lo mismo que observar y oír no es lo mismo que escuchar.
Tenemos dos ojos, dos orejas y una sola lengua. Quizás sea para
saber mirar y saber escuchar el doble de lo que decimos. La
comunicación es importante pero quien no percibe lo importante de lo
que le pasa tampoco puede darle vuelo a su imaginación,
Con
abrir los ojos podemos ver y sin hacer nada podemos oír. Pero
registrar lo que se ve, tomar conciencia, procesarlo emocional y
cognitivamente a través del pensamiento permite tener ideas que,
asociadas con la memoria, encienden la imaginación. La visión nos
conecta con el hemisferio derecho, el órgano creativo del cerebro.
Escuchar palabras es una función del hemisferio izquierdo, que
desde el sonido, puede procesarlas, comprenderlas, captar el
significado y capturar el contenido de los silencios. Si obturamos
los oídos con audífonos y auriculares y encandilamos lo ojos con
pantallas electrónicas; vemos y oímos, nada más.
Cerrar los ojos. Para
imaginar hay que cerrar los ojos, gesto que es reprochado por una
sociedad de consumo acelerada, positivista y productivista, que
rechaza el silencio, la pausa y el análisis de la información. No
debemos cerrar nunca los ojos para no perdernos nada y así perdemos
el contacto interior, el espacio en el que lo que nos pasa se
entiende y se sintetiza.
Con los
ojos abiertos vemos, con los ojos cerrados contemplamos. Es decir
sacamos conclusiones en un proceso que no se bloquea. Cerrar los
ojos es mostrarse a uno mismo la conclusión, luego de percibir y
comprender. La percepción suele ser más importante que la realidad
cuando se domina la quietud contemplativa. Eso no es meditar. En la
quietud de contemplar el pensamiento no se suspende, sino que se
ensancha y profundiza. Las neuronas, agotadas cuando se les exige un
rendimiento extremo, encuentran la posibilidad de trascender.
Sin cerrar los ojos y sin silencio, no
hay misterio y es imposible imaginar. Todo está a la vista. La
pornografía reemplaza al erotismo. Pornografía es contacto directo
entre el ojo y lo visible, sin mediación, sin imaginación, sin
pensamiento, bajo una luz enceguecedora. Erotismo es misterio,
sugerencia, matiz y, sobre todo, presencia y reconocimiento del
otro. No como objeto del propio placer, sino como un ser al que
reconocemos entidad y dignidad.
La
exposición permanente de uno mismo y de los otros en las redes
sociales, degrada el eros, los vínculos y la existencia misma. Un
universo expuesto es un universo sin imaginación y pornográfico. No
solo la privacidad se extingue. Es peor. Muere la intimidad.
No
cerrar los ojos es una exigencia de la sociedad de consumo. Nos
necesita despiertos y voraces. Todo se convierte en mercancía y con
solo verlo se deseará. El sueño es tiempo perdido, hay presión por
estar despierto y productivo todo el tiempo, sin pausa ni en la
producción ni en el consumo. Y si no hay sueño, no hay imaginación.
Tampoco
miramos las pantallas, estamos expuestos a ellas. Tanto empacho
visual desemboca en frigidez emocional. Todo deseo que no esté
dirigido a adquirir y acumular queda prohibido. Quizás sea tiempo,
mientras resulte posible, de mirar en lugar de ver, de escuchar en
lugar de oír, de cerrar los ojos y contemplar, de imaginar, de
rescatar a Eros antes de que sea tarde.
La mente es un magnífico criado, pero un amo terrible.
Puede ser el mejor aliado o el peor enemigo, todo depende de uno
mismo. El control mental es vital. Se
piensa que las cualidades físicas o mentales extraordinarias son las
que nos llevan a la cima. Pero esa noción agranda la brecha que nos
lleva a quedarnos quietos. El talento suele ser vital porque permite
ver resultados de forma instantánea. Pero la mezcla del esfuerzo, la
curiosidad y la capacidad de ver al error, como una puerta hacia el
progreso, es mejor aún. No es el hardware sino el software con el
que usamos la cabeza y cambiamos nuestras creencias, las que moldean
cómo vemos la realidad.
La actitud
del éxito.
Hay dos tipos de mentalidades que marcan el pulso de nuestra brújula
interna: la fija y la de crecimiento. La primera se refiere a creer
que nuestras aptitudes son estáticas. Así la inteligencia está
tallada en el ADN, y cualquier logro es un reflejo de ello.
La mentalidad
de crecimiento reconoce que las cualidades inherentes se pueden
cultivar. Nosotros decidimos el camino, pero la dedicación, la
perseverancia y las ganas de crecer determinarán cómo será esa
travesía. Detrás de los grandes hombres está la constancia, más allá
de cualquier logro. El músculo más difícil de trabajar es la
voluntad.
Todo está
en la actitud. El entrenamiento es de gran valor, pero la
actitud se derrama al resto de las cosas. La visión adoptada afecta
profundamente la forma en la que conducimos nuestras vidas: si nos
convertiremos en las personas que queremos ser y si lograremos lo
que deseamos. Saber que existen dos mentalidades es un primer paso.
El segundo es elegir cómo comandar el destino. Porque con la actitud
correcta uno puede ser el dueño de sí mismo.
Rectificar a la imaginación. Es
interesante tener iniciativas y llevarlas a cabo. Si no funcionan,
se rectifican. Hasta los sabios se equivocan. Las iniciativas
son estimulantes el empecinamiento suele conducir al fracaso. Por
eso lo que se suele hace es rectificar. La rectificación de lo que
no funcionó puede consistir en abandonar el intento, buscar otra
alternativa, o tratar de corregirlo.
Toda iniciativa puede
concebirse como una prueba de ensayo y error. Si se constata el
error, se desiste, se corrige, o se buscan opciones. Insistir en lo
mismo es un error, peor es no advertirlo. Cuando se lo reconoce hay
que rectificar. El error sirve para aprender y no volver a
cometerlo.
La imaginación es más importante que el
conocimiento. Einstein
refirió esa frase a épocas de crisis, pero hoy la innovación
tecnológica obliga a cambiar constantemente. El conocimiento y la
memoria se refieren al pasado y son importantes, pero, ante la
evolución constante, las ideas, los pensamientos y la creatividad
son imprescindibles en un mundo cambiante.
Estamos pasando de la era del
conocimiento a la era de la imaginación, cualidad que un algoritmo
no puede reemplazar. Saber optimizar el cerebro brinda una ventaja
competitiva. El ser reactivo reacciona cuando algo le pasa, el
proactivo hace que las cosas ocurran. El
que se motiva desde adentro es curioso, persistente, corre riesgos e
incorpora conocimientos y habilidades. Es capaz de encontrar
oportunidades o de crearlas, una actitud que es vital ante los
cambios. La escuela debe ser capaz de descubrir al genio interior
que habita en cada ser, para lograr así la motivación intrínseca:
que es un coctel de juego, pasión y determinación. La materia prima
más importante del cerebro es la materia gris pero no crece como la
lechuga. Descubrir el querer genera la pasión pero sin métodos
genera frustración. Hablamos de alcanzar el futuro anhelado. Como
dijo Einstein: la lógica te lleva de A hasta B, pero la
imaginación te lleva a cualquier parte”. Dios hizo al hombre a
su imagen y semejanza y le transfirió su poder creador, el mismo
que le permitió crear el mundo en siete días. El creador cuando es
innovador es el mejor imitador de Dios en la tierra. Platón dijo
que el comienzo es la parte más importante de cualquier trabajo.
Ya nadie duda de las palabras de Confucio (551-478 a. C.): "Me
lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí".
Destrabar la imaginación. Según
la teoría de las inteligencias múltiples la inteligencia no es una
variable única sino un abanico de capacidades a descubrir cultivar.
Hay varios tipos de inteligencias (lógica, matemática, lingüística,
musical, corporal, espacial, naturalista, intrapersonal,
interpersonal, etc.). Existe una inteligencia central y otras
complementarias.
La visión de una inteligencia
multifacética es una idea poderosa y liberadora que ayuda a
reconocer el genio interior y complementarlo con habilidades que
aportan distintas herramientas, y que podemos ayudar a nutrir. Para
eso hay que entrenar la curiosidad: En un mundo donde los cambios se
aceleran y donde el futuro del trabajo es una incógnita, mantener
prendida la llama del aprendizaje permanente es la habilidad a
promover. Cuánto más se sabe, más uno quiere saber. Puede que la
curiosidad haya matado al gato, sostuvo una vez el escritor Arnold
Edinborough, "déjenme sólo
decirles que ese gato murió de una forma muy noble".
Destrucción creativa. El
cerebro de Einstein pesaba lo mismo que el de cualquiera. Es decir
que no valía por su peso sino por la forma en que hacía funcionar
su software mental.
PNL- programación neurolingüística- es el camino a la excelencia. Es
programar conductas exitosas y automatizarlas, sin tener que pensar
cada respuesta. El riesgo es repetir respuestas en situaciones
nuevas o ser el blanco de un imitador. La destrucción creativa es
el antídoto. Es evaluar los hábitos, detectar los que ya no sirven y
autodestruirlos antes que lo haga un competidor. Como dijo Einstein:
“Es imposible progresar
haciendo más de lo mismo”.
Curso acelerado de imaginación. Lo
primero es seleccionar objetivos magnéticos. Todo implica esfuerzo,
por eso conviene hacer foco en el alto rendimiento. Luego crear un
“Yo observador” de los planes que refuerce la afinidad entre la
acción y los fines. Por último controlar los resultados y tener
flexibilidad para cambiar los objetivos, los planes o las acciones a
partir de los resultados. Para no perder la imaginación hay que
montar en el cerebro una fábrica de ideas y relaciones productivas.
El cuerpo calloso son fibras nerviosas que unen al hemisferio
derecho imaginativo y visual con el izquierdo verbal y lógico.
Cuando se asocian el hemisferio lógico dominante pone a prueba las
ideas que surgen de la imaginación.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com. Solicite su test
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